Un auténtico escritor que refleja desde el punto de vista temático los conflictos del hombre contemporáneo en sus diversas facetas y desde el punto de vista narrativo la utilización de técnicas o modos de contar que marcaron, junto a otros escritores, el camino cierto de entrada a la modernidad de las letras colombianas. Tal es el caso de Eutiquio Leal, quien nació el 12 de diciembre de 1928 en la ciudad de Chaparral.
El escritor que ha sido jornalero, periodista, agente viajero, soldado raso, guerrillero y profesor universitario por más treinta años, es el único en Colombia que construyó una hermosa casa como producto de sus primeros premios en la mayor parte de concursos literarios de la época. Ha participado en numerosos eventos internacionales y está incluído en las más representativas antologías de cuento.
Objeto de estudio en historias literarias y en ensayos, sobresale como director y cofundador de revistas acionales y extranjeras dedicadas a la cultura en general y a la literatura en particular. Publicaciones suyas, fuera de la dirección ejercida por un tiempo en las revistas Letras Nacionales y Gato Encerrado, aparecen regularmente en importantes medios. Eutiquio Leal, viajero infatigable por Europa, Asia, Sur y Centroamérica, obtiene la traducción de algunos de sus textos y se convierte en miembro fundador y directivo de la Unión Nacional de Escritores, UNE, dirige talleres literarios de los cuales fue su iniciador en Colombia y continúa como catedrático universitario, decano y director de postgrados.
Hace una semana recibió la condecoración Bendeck Olivella, distinción de la Universidad Libre a sus mejores docentes y el doctorado Honoris causa en la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla. El hijo legítimo de la violencia que conoce desde la infancia mitos, espantos y muerte en las montañas de su tierra natal, que identifica desde esos años a Julio Flórez o José Eusebio Caro leídos por su madre, está marcado por los recuerdos de su abuela Laura, recurrente en sus cuentos y novelas.
Estudia el autor sus primeras letras con Soledad Medina, maestra de Darío Echandía y Antonio Rocha y luego se le verá leer de corrido, hacer piropos en verso, fundar en tercero elemental el periódico El Tablero, fungir de monaguillo y catequista, saber de memoria el catecismo del padre Astete y hasta ser presidente de la Cruzada eucarística de Chaparral. Esta circunstancia le ofrece las condiciones de convertirse en sacerdote pero su padre, liberal radical, lo deja preparado con su ajuar y su cupo en el seminario para enviarlo, con ayuda de Darío Echandía, a estudiar en la Escuela Normal Superior en Bogotá. Su temperamento díscolo, su esencia rebelde, le hacen participar en una huelga que le vale expulsión y debe instalarse en Tunja a terminar sin interrupciones sus estudios. De vacaciones en su casa, Tiberio Vidales, fundador de la revista Calarma, publica sus primeras palabras en imprenta.
Graduado, su paisana Carmenza Rocha Castilla a la sazón Secretaria de Educación, lo nombra maestro en la próspera ciudad de El Líbano, pero su espíritu de aventura le deja escuchar a un agente viajero que lo invita a vincularse a las Escuelas Internacionales de Estudios por Correspondencia. Por Caldas, con maletín en mano, comprando a su paso en una feria del libro el manual Cuestiones de Leninismo, se brinda un primer encuentro con el caudillo bolchevique, establece contactos con las comunidades indígenas y pide un carnet en el Partido Socialista Demócrata Colombiano que le llega por correo con martillo cruzado y un machete.
Tras vender el diario popular del partido comunista vestido elegantemente con un sombrero azul oscuro y un reluciente maletín y dormir en un parque de Pereira, ahora sin empleo, termina por recomendación de un amigo, dirigiendo en Tuluá las escuelas a distancia y de empleado en el Banco de la República de Cali cuando el calendario marca el 9 de abril de 1946. A la muerte de Gaitán se vuelve agitador de la C.T.C., hace parte como voluntario de la toma de un cuartel y huye a Chaparral donde escucha por la radio que su tutor, Darío Echandía, ha sido nombrado Ministro de Gobierno.
Su camino a la guerrilla empieza cuando en el partido requieren dos hombres letrados, como lo pide Eliseo Velásquez, uno para el llano y otro para el Tolima. Atrás deja las tertulias en Cali con Enrique Buenaventura, Ramiro Andrade, Lino Gil Jaramillo y adelante queda la montaña donde funda el periódico Frente Rojo y ayuda a organizar los famosos Comandos de Autodefensa, origen de las FARC.
Combates, victorias y derrotas, ven en Eutiquio Leal al hombre que cruza por los caminos con una máquina de escribir portátil y un mimeógrafo. Formado el Estado Mayor Conjunto, el intelectual es hecho Comandante y en el escalofrío de la huída pasan de pronto al sur inexplorable para fundar un pueblo: el Davis, donde las avionetas llegan vomitando volantes y ofreciendo recompensas. El futuro escritor muere supuestamente varias veces con sus diversos nombres y es enterrado alegóricamente por su madre, quien lo llora en repetidas ocasiones. Escribir el himno guerrillero, salir acosado en columnas hacia El Pato, Guayabero, Rio Chiquito y Marquetalia, tener bajo sus órdenes a quienes serían más adelante Tirofijo y otros destacados militantes del frente comunista, es una etapa suya que deja en el recuerdo para iniciar una nueva, ésta sí permanente, de irrevocable disciplina: la literatura.
De Viotá, en 1953, pasa a la capital de la república, participa en el Congreso Nacional Guerrillero, se clandestiniza en una zapatería y llega a Barranquilla sin señas de identidad ni documentos. Gracias a sus habilidades, consigue un puesto como dependiente en la librería Nuevo Mundo donde ve lanzar La casa grande de Alvaro Cepeda Samudio gracias a la gestión de Germán Vargas y contempla de lejos a todos los integrantes de la famosa Cueva.
Luego, enganchado en un laboratorio, ejerciendo como visitador médico, asiste al consultorio de Manuel Zapata Olivella quien le estimula y le hace publicar algunos relatos en los diarios. Después, a partir de un concurso nacional organizado por el I Festival de Arte de Cali, gana el primer sonado premio con su excelente cuento Bomba de tiempo que se convierte en clásico. Polémicas literarias, honores tipográficos en páginas centrales del magazín de El Espectador y títulos que refieren muestras de literatura comprometida, darán a la postre con una modalidad en la nación.
De ahí en adelante Eutiquio Leal funda el Primer Taller Literario del país en Cartagena, instaura los viernes del Paraninfo en la Universidad, gana muchos otros concursos convirtiéndose en invencible de ellos, compra su casa en la capital del Valle, se vincula como profesor de medio tiempo en la Universidad de Santiago de Cali, se labra un nombre importante dentro de la literatura, regresa al Tolima como director de Extensión Cultural de la Universidad, cofunda el grupo Pijao, instala más talleres, dicta conferencias, participa en congresos internacionales, dirige el suplemento literario de El Cronista y viaja a Bogotá donde, la cátedra en la Universidad Pedagógica, en la Piloto, en la Central, en la Libre como Decano y en el Rosario como director de un postgrado en crítica.
Doce libros publicados hasta 1993 conforman el acervo de su laborioso tránsito por la literatura. Mitin de alborada, editado por la guerrilla del sur del Tolima en 1950, Agua de fuego, cuentos, en 1963, Después de la noche, novela ganadora de un concurso en 1964, Cambio de luna, cuentos, aparecido en 1969 editado por Populibro, Vietnam, ruta de libertad, en 1973, Bomba de tiempo, Pijao Editores 1974, Ronda de hadas, poemario para niños en 1978, Talleres literarios, dos volúmenes con teoría y métodos, 1984_1987, Música de sinfines, poemario en 1988 y La hora del alcatraz, su más acabada novela, en 1989, fuera del amplio volumen de cuentos El oído en la tierra, de próxima aparición por Pijao Editores.
El absurdo social, el clamor trágico, el coro de resonancia rebelde y de lucha, la dinámica colectiva que ausculta la vida de un pescador mutilado, su familia, logra una comunicación estética en Después de la noche y La hora del alcatraz, sus novelas que, partiendo del criterio del disciplinado y agudo Raymond Williams en su libro Novela y poder en Colombia: 1844_1987, es la encarnación de la novela contemporánea moderna que arranca con la publicación de libros claves como La hojarasca, 1955, de García Márquez, La casa grande de Cepeda Samudio, Respirando el verano (ambas de 1962) de Héctor Rojas Herazo y Después de la noche, de Eutiquio Leal en 1964.
Buscar una nueva manera de contar una historia, incluir una técnica diferente a la utilizada hasta entonces, acercarse a la maestría de Ernest Hemingway en El viejo y el mar, con una vitalidad y vivacidad de gran clase, según lo califica Uriel Ospina, fuera de un agudo cortometraje sobre la miseria de los pescadores en alguna costa del país colombiano, algo así como doce horas en la vida de seres indigentes, enfocada con la objetividad de un camarógrafo pero también con la dominada sensibilidad de un artista, forman parte de las cualidades precursoras y de aporte a la narrativa de un país.
En su cuentística apunta igualmente la renovación, tales los casos de Mitin de alborada o Agua de fuego, pero en esencia las realizadas en Cambio de luna, Bomba de tiempo y El oído en la tierra. Su experimentación con el lenguaje y con diversas técnicas narrativas contemporáneas donde el monólogo, la combinación de los tiempos, la aprehensión del libre movimiento de la conciencia de sus personajes, el punto de vista del narrador, la multiplicidad de voces al estilo griego, dan la medida de una preocupación formal al entender, con claridad, cómo la literatura es la vida vuelta lenguaje.
Narrar historias violentas como en Es mejor que te vayas, tiernas como las de El rosal amarillo, con fondo de muerte y sexo en No mirarse a los ojos, marcan un camino novedoso frente a una narrativa pacata y tradicional, poco dada a los riesgos y sumida en la retórica simple y el supuesto escribir bien. Ya con Bomba de tiempo y sus otros relatos, converge en la vertiente de la autenticidad, claridad social y política que va a un realismo más inteligente que el anterior a los años 30, como puntualiza Isaías Peñas Gutiérrez.
Así mismo se verifica una especialización del trabajo literario, conocimiento y uso de técnicas, abocamiento a la tradición oral con mayor destreza que antes para alejarse del costumbrismo y el formalismo académico precedentes. Consolidar el conocimiento profesional y tener conciencia de tal, es ya un panorama que va a caracterizar a la generación de escritores posterior a García Márquez donde se ubica a Eutiquio Leal, cronológicamente atrás pero secularmente joven, al decir acertado de Peña.
Inaugurar esta nueva era, atenerse menos al documento y más al signo, a los símbolos y a las imágenes, atreverse a lo experimental, reflejar la violencia política, la mentalidad, la sicología y el clima respirado por los colombianos, romper con lo tradicional y hacer de su vida y de su obra un testimonio vital, rebelde y valeroso, especializar su trabajo como obra de arte comprometida en la lucha popular, convierten a Eutiquio Leal en uno de los protagonistas del Tolima en el siglo XX.
Este hombre alto, de pelo largo, caminar rápido y vigoroso, con una capacidad de trabajo impresionante, con una actitud juvenil y una real autenticidad en todo lo que hace y escribe, lleva el nombre de Eutiquio en memoria de un héroe del Partido Comunista Colombiano, Eutiquio Timoté, y el apellido Leal por tratarse del más importante atributo del hombre, como él lo declara. Su nombre de ayer quedó enterrado en una legendaria montaña de Calarma, del Valle de las Hermosas en el Chaparral de sus querencias y hoy ostenta el de un intelectual alrededor del cual se han escrito varios libros y que aún cabalga rebelde e indomable sobre el lomo de la literatura.
Publicación - eltiempo.com - Sección: Información general - Fecha de publicación: 29 de mayo de 1996
Autor (NULLVALUE)
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-307357
---
INFORME ESPECIAL
lunes, enero 09, 2012
A LA MUSICA SINFIN DE LAS TRINITARIAS
Homenaje a mi querido Maestro Eutiquio Leal - Por Héctor Cediel
http://elatelierdelartista.bligoo.com.co/homenaje-a-mi-querido-maestro-eutiquio-leal-a-la-musica-sinfin-de-las-trinitarias
El carbunclo de la ocarina emocionada
Menguante rosa pordiosera
Fatiga de olvidos y de muerte
Hidalgo andante, abortador de sueños
Viento alígero de olvidos y corazonadas
Hombre puro de boca lironda
Careta de querer alhelí y de metal
Delirante llama cristalina de sones
Misterioso cáliz de vientos ciegos
Socavón de feroces combates
Cementerios de farisaicas lunáticas
Cegadas devoradas por el canto utópico
Angustias ásperas ¡deshojadoras de volcanes!
Esferas inmersas en plenilunios parricidas
Menguantes vergonzantes y placidos visionarios
Rumoranzas de cascabeles sudorosos
Incandescente tiempo sibilino y jornalero
Profaneras congojas promisorias de desvelos
Vientos habidos de arpegios y sentidos polvos
Cinceladas ocarinas de la diapasonada dubitación
Espejo obstinado del exorcismo golosinero
El rio dormita licuado por el transito carnoso
Apaga las luces de las pavesas alboreadas
El tormento placentero de las expresiones amorosas
Interpreta al lenguaje nocturno de la sensibilidad
La poesía de los sentimientos y la semántica de los versos
La poética expresa y la plástica de la prosa creadora
Escribir es soltar el lastre y desfrustrarse
Es interpretar a alas tempestades cósmicas del alma
Es desplomarse con palabras revolucionarias y escribanas
Intentemos trasformar la realidad con nuevos hallazgos
Salir huero el hombre de sus desengaños
¿Existirán orales arco-iris, capaces de salvarnos?
Falta una poesía suprasensible para liberarnos
Sísifo almendra cardo de auroras
Caracola de heridas caprichosas
Geografía simiente de telúricos diamantes
Lógica terapéutica del canto amapolero
Impulsos leoninos de intransferibles destinos
Apaguemos las vocales que niegan la dulzura
Soñemos con el deshielo de la embravecida venganza
La oquedad coqueta de la caracola azul me seduce
Con la patraña migratoria del furor diapasonado
Confieso que he vivido arpegios mágicos y rojos
Cantarinos cual férvidas espumas despeñadas
Pronostico estrellas de las crisálidas incandescentes
Umbríos cascabeles del viento e infieles como el ímpetu
La cabeza del turpial ciclope nos sestea
Como el extraño canto torna nuevo del plenilunio
Rumoranzas que esplenden una ronda de galaxias
Mientras el horizonte desholleja la geología de tu sexo
Se empoza el fuego amatorio
Se desploma tu utópica voluntad
Se revierten farisaicamente los exorcismos
Rosa
Viento
Sospechoso
Cáliz
Locura
Ciega
Relámpago
Siemprevivo
Misterioso
Funerero
Silencio
Amor digitalizado
Aleteante batallar angustioso
Glorioso asaz galopero cósmico
Hipocampo raizal sabanas increpadas ¡despiertas!
Almacigas hazañas increpadas ¡loco éxodo y naufragios!
El enclave herético de las partituras
Muere como la sinrazón del Tántalo
Sorbo el sabor acido de las rocas
La rememora hiel de los carbones encendidos
El fulgor de la nostálgica hoguera
Me permite descifrar enigmáticos crono signos
Tres lustros se requirieron para comprender las cantigas
Como la musicalidad vocal al pronunciar Eutiquio
Amanece diferido el horizonte por el prisma
Sediento sentimiento biológico del fantasmal pecho
Soy un eroscida perseguido por deshojadas margaritas
Banderolas negras pregonan aligeradas corazonadas
El fasto deleite de las canciones arrogantes
Policromos coágulos que engulle tu cáliz
El devenir plomizo de los ateridos devorantes
La picardía oculta y carbonera de tu sonrisa
Pregono un audaz solario con versos enmohecidos
Lunática estela resurgente de pucheros y lagrimas
Cosecho duerme sueños amorosos y veleidosos
Dubitativos encantamientos de huérfanos sentires
Me extravío entre la bruma sobre óptica de la memoria
Me encanto con la belleza de tus pezones y de tu pubis
Penetro con abroquelada obstinación tus tabúes y miedos
Desalo con besos al malogrado destino de tus semillas
Nada le prohíbo a tu inmaculada vergüenza
El desnudo es aleatorio a la libertad recuperada
Redivivo un sinfín delirante de naufragios amorosos
Garabateo la salmuera de tus deshojadas ausencias
Coloreo tus recuerdos fugaces y transitorios
Es la erótica que apostilla tu vientre y tu mundo
El agridulce sempiterno de la gateadora estalagmita
Me permite disfrutar la jugosidad de devoradores besos
La indómita lujuria que perfora a la carne
Absorbe enfebrecida cantaros de estrellas
Goza de la muerte impúdica por el voluptuoso estilete
Del bálsamo teñidos de la corola ¡al redimirla!
Me conmueve la orografía del embriagador placer
Ensueño con el aroma bruñidor de las nostalgias
Son omnímodos los vientos de las incógnitas espinas
Es intrincado el mutismo geológico de tus carcajadas
El coloreo amoroso de las tardías epifanías
Ola pífano sintonía de la acústica de los arpegios
El fuego de los menguantes pezones que he degustado
Las pérfidas golosinas de la placidez mundana
Enséñame el lado edénico y femenino de tu cuerpo
Enreda mi piel con los apegos de la hermosa desventura
Reviérteles las ilusiones a mis pupilas voyeristas
Deseo escribir apetitosas canciones telúricas
Bésame despacio como el susurro de los ósculos
Como la pasión de las cenizas de las noches
Bésame sin asco ni malicia ¡bésame como un mar de ilusiones!
Orquéstame con la sabiduría de tus caderas
Con la tristeza triunfante de los después
Intúyeme deseos para conjugar con tu corola
Entreabre la luz sensual de tus amorosos escombros
Corazona el sentir caminante del Sísifo enamorado
Preludio de las nocturninas confesiones eroseductoras
Héctor "Animal de Vuelo" Cediel
2010-04-08
hcediel2@hotmail.com
---
http://elatelierdelartista.bligoo.com.co/homenaje-a-mi-querido-maestro-eutiquio-leal-a-la-musica-sinfin-de-las-trinitarias
El carbunclo de la ocarina emocionada
Menguante rosa pordiosera
Fatiga de olvidos y de muerte
Hidalgo andante, abortador de sueños
Viento alígero de olvidos y corazonadas
Hombre puro de boca lironda
Careta de querer alhelí y de metal
Delirante llama cristalina de sones
Misterioso cáliz de vientos ciegos
Socavón de feroces combates
Cementerios de farisaicas lunáticas
Cegadas devoradas por el canto utópico
Angustias ásperas ¡deshojadoras de volcanes!
Esferas inmersas en plenilunios parricidas
Menguantes vergonzantes y placidos visionarios
Rumoranzas de cascabeles sudorosos
Incandescente tiempo sibilino y jornalero
Profaneras congojas promisorias de desvelos
Vientos habidos de arpegios y sentidos polvos
Cinceladas ocarinas de la diapasonada dubitación
Espejo obstinado del exorcismo golosinero
El rio dormita licuado por el transito carnoso
Apaga las luces de las pavesas alboreadas
El tormento placentero de las expresiones amorosas
Interpreta al lenguaje nocturno de la sensibilidad
La poesía de los sentimientos y la semántica de los versos
La poética expresa y la plástica de la prosa creadora
Escribir es soltar el lastre y desfrustrarse
Es interpretar a alas tempestades cósmicas del alma
Es desplomarse con palabras revolucionarias y escribanas
Intentemos trasformar la realidad con nuevos hallazgos
Salir huero el hombre de sus desengaños
¿Existirán orales arco-iris, capaces de salvarnos?
Falta una poesía suprasensible para liberarnos
Sísifo almendra cardo de auroras
Caracola de heridas caprichosas
Geografía simiente de telúricos diamantes
Lógica terapéutica del canto amapolero
Impulsos leoninos de intransferibles destinos
Apaguemos las vocales que niegan la dulzura
Soñemos con el deshielo de la embravecida venganza
La oquedad coqueta de la caracola azul me seduce
Con la patraña migratoria del furor diapasonado
Confieso que he vivido arpegios mágicos y rojos
Cantarinos cual férvidas espumas despeñadas
Pronostico estrellas de las crisálidas incandescentes
Umbríos cascabeles del viento e infieles como el ímpetu
La cabeza del turpial ciclope nos sestea
Como el extraño canto torna nuevo del plenilunio
Rumoranzas que esplenden una ronda de galaxias
Mientras el horizonte desholleja la geología de tu sexo
Se empoza el fuego amatorio
Se desploma tu utópica voluntad
Se revierten farisaicamente los exorcismos
Rosa
Viento
Sospechoso
Cáliz
Locura
Ciega
Relámpago
Siemprevivo
Misterioso
Funerero
Silencio
Amor digitalizado
Aleteante batallar angustioso
Glorioso asaz galopero cósmico
Hipocampo raizal sabanas increpadas ¡despiertas!
Almacigas hazañas increpadas ¡loco éxodo y naufragios!
El enclave herético de las partituras
Muere como la sinrazón del Tántalo
Sorbo el sabor acido de las rocas
La rememora hiel de los carbones encendidos
El fulgor de la nostálgica hoguera
Me permite descifrar enigmáticos crono signos
Tres lustros se requirieron para comprender las cantigas
Como la musicalidad vocal al pronunciar Eutiquio
Amanece diferido el horizonte por el prisma
Sediento sentimiento biológico del fantasmal pecho
Soy un eroscida perseguido por deshojadas margaritas
Banderolas negras pregonan aligeradas corazonadas
El fasto deleite de las canciones arrogantes
Policromos coágulos que engulle tu cáliz
El devenir plomizo de los ateridos devorantes
La picardía oculta y carbonera de tu sonrisa
Pregono un audaz solario con versos enmohecidos
Lunática estela resurgente de pucheros y lagrimas
Cosecho duerme sueños amorosos y veleidosos
Dubitativos encantamientos de huérfanos sentires
Me extravío entre la bruma sobre óptica de la memoria
Me encanto con la belleza de tus pezones y de tu pubis
Penetro con abroquelada obstinación tus tabúes y miedos
Desalo con besos al malogrado destino de tus semillas
Nada le prohíbo a tu inmaculada vergüenza
El desnudo es aleatorio a la libertad recuperada
Redivivo un sinfín delirante de naufragios amorosos
Garabateo la salmuera de tus deshojadas ausencias
Coloreo tus recuerdos fugaces y transitorios
Es la erótica que apostilla tu vientre y tu mundo
El agridulce sempiterno de la gateadora estalagmita
Me permite disfrutar la jugosidad de devoradores besos
La indómita lujuria que perfora a la carne
Absorbe enfebrecida cantaros de estrellas
Goza de la muerte impúdica por el voluptuoso estilete
Del bálsamo teñidos de la corola ¡al redimirla!
Me conmueve la orografía del embriagador placer
Ensueño con el aroma bruñidor de las nostalgias
Son omnímodos los vientos de las incógnitas espinas
Es intrincado el mutismo geológico de tus carcajadas
El coloreo amoroso de las tardías epifanías
Ola pífano sintonía de la acústica de los arpegios
El fuego de los menguantes pezones que he degustado
Las pérfidas golosinas de la placidez mundana
Enséñame el lado edénico y femenino de tu cuerpo
Enreda mi piel con los apegos de la hermosa desventura
Reviérteles las ilusiones a mis pupilas voyeristas
Deseo escribir apetitosas canciones telúricas
Bésame despacio como el susurro de los ósculos
Como la pasión de las cenizas de las noches
Bésame sin asco ni malicia ¡bésame como un mar de ilusiones!
Orquéstame con la sabiduría de tus caderas
Con la tristeza triunfante de los después
Intúyeme deseos para conjugar con tu corola
Entreabre la luz sensual de tus amorosos escombros
Corazona el sentir caminante del Sísifo enamorado
Preludio de las nocturninas confesiones eroseductoras
Héctor "Animal de Vuelo" Cediel
2010-04-08
hcediel2@hotmail.com
---
domingo, marzo 27, 2011
Taller de Escritores "Gabriel García Márquez"
Palabras iniciales
Eutiquio Leal
Esto de los Talleres de Literatura ha sido inspirado en la actividad artesanal característica de la Edad Media asiática y europea.
En los Talleres de los maestros y artesanos no se teorizaba, propiamente; o, al menos, ésto no era la actividad primaria y definitiva.
Allí se partía del ejercicio laboral, del trabajo, de la práctica creadora, y ésta se pensaba luego o en el curso del proceso productivo.
Entonces maestros y operarios decantaban ideas, conceptos, técnicas y principios generales, que asumían como leyes de la producción, de su proceso y de las obras ya elaboradas.
Todo lo anterior llegaba a ser lo que hoy llamamos la teoría de cada área de conocimiento, de cada profesión u oficio, y de las obras producidas. Es decir, la teoría que iluminaba toda la práctica profesional o artesanal.
En los Talleres del artesanado medieval la teoría surgió de la práctica. Se aprendía viendo al maestro y haciendo, y se perfeccionaba practicando; se teorizaba después o simultáneamente con el trabajo de naturaleza manual/mental. Más o menos así mismo ocurría en los Talleres de los artistas de aquella época, y que hoy recordamos como los grandes Maestros de la pintura y la música, de la danza y la ópera, del teatro y la escultura, etc. Por supuesto con la especificidad de que en estos Talleres la relación de su trabajo artístico era (y sigue siendo) mental/manual.
Hoy, algunos prefieren llamar Estudios a sus sitios de trabajo artístico. En lo fundamental, es cuestión de nombre, siempre que no se trate de crear en forma exclusivamente individual e individualista.
Desde luego que los Genios del arte nunca han necesitado concurrir a Talleres ajenos, casi no trabajaron en grupo, ni tenían por qué aceptar coordianadores o directores de su labor, de su proceso creador ni de sus obras maestras. Para ellos ésto jamás será necesario ni admisible. Por algo son Genios.
El Taller de Escritores "Gabriel García Márquez" fue fundado en 1982 bajo el auspicio de la Fundación Universitaria Autónoma, y ha funcionado sin una sola tregua o interrupción. Ya en 1984 publicamos un libro de 204 páginas, bajo el sello editorial de la misma Universidad. Su título: "TALLERES DE LITERATURA -Teoría - Métodologia - Creación".
Los textos que incluimos en la presente muestra constituyen algunos de los escritos trabajados y seleccionados durante la XVIII Promoción de talleristas.(1) Apenas es natural y lógico que las obras publicadas ahora, y que el lector tiene en sus manos, no formen un todo unitario y monolítico en razón de su origen, la diversidad de autores y asuntos tratados. Por tanto, aquí se hallará una notoria desigualdad, una evidente heterogeneidad tanto en cuanto a estilos, concepciones y tratamientos literarios e ideológicos. Sabemos de antemano que cada tallerista solamente aporta y expresa su propia afición, su singular gusto estético, su personal manera de escribir y de sentir, su mayor o menor talento literario. No obstante, en este pequeño volumen puede encontrarse valores, símbolos y significaciones importantes, acaso misteriosos, de jóvenes escritores en agraz.
Sólo en algunos casos ha sido posible exhibir los primeros y los últimos originales de ciertos textos, a fin de que pueda apreciarse las modificaciones que sus autores han querido realizarles -a la luz o a la sombra de los análisis y las críticas expuestas individualmente en el colectivo del Taller. Ninguna de las modificaciones ha sido impuesta u obligatoria: por supuesto solamente han obedecido a la voluntad libre y soberana de sus autores. Resulta comprensible que, si el Taller no produce genios ni crea escritores, no genere obras maestras o geniales. Cada tallerista es lo que viene siendo, se transforma en cuanto él mismo sea capaz, y escribe los textos según su talento, sus sentimientos y sus aptitudes inalienables. Cada uno crea según su propio nivel.
Si estas muestras no sirvieran sino para exponer ante la crítica nacional tanto a los escritos como a sus autores, ya el presente volumen habría cumplido su objetivo y su misión inicial, de todos modos saludables e indispensables para la literatura nuestra y para sus escritores noveles.
POSTSCRIPTUM
De ésta, como de otras promociones, algunos talleristas han merecido premios en concursos nacionales y/o de otros países. Tales son los casos de Guillermo Pulido, Ana Elisa Ferreira, Cecilia Rodríguez, Gina Ballera, el primero en poesía y las otras en cuento.
El presente volumen pretende ser un balance selectivo del trabajo de la Promoción tallerística, a la vez que un modesto homenaje a la Fundación Universitaria Autónoma en su XX aniversario. A ella, a su equipo de Bienestar Universitario y a la oficina de Educación Continuada, expresamos nuestra gratitud y nuestro reconocimiento. Noviembre, 1990
----
(1) Talleristas
Gina Ballera
Luis Barros Pavajeau
Martha Patricia Bonilla
Shirley de los Rios
Manuel Espinosa
Ana Elisa Ferreira
Ricardo Carza
Hector Orlando Gçomez
Lus Stella Hernandez
Alba Regina López
Katya Johanna Luna
Henry Matallana
Mario Mendez
Guillermo Pulido
Cecilia Rodríguez
Maritza Rodriguez
Erwin Vargas
David Vasquez Awad
Victoria Vasquez Awad
----
Eutiquio Leal
![]() |
| Diseño Gráfico y edición: Edgar Mora Cuéllar |
En los Talleres de los maestros y artesanos no se teorizaba, propiamente; o, al menos, ésto no era la actividad primaria y definitiva.
Allí se partía del ejercicio laboral, del trabajo, de la práctica creadora, y ésta se pensaba luego o en el curso del proceso productivo.
Entonces maestros y operarios decantaban ideas, conceptos, técnicas y principios generales, que asumían como leyes de la producción, de su proceso y de las obras ya elaboradas.
Todo lo anterior llegaba a ser lo que hoy llamamos la teoría de cada área de conocimiento, de cada profesión u oficio, y de las obras producidas. Es decir, la teoría que iluminaba toda la práctica profesional o artesanal.
En los Talleres del artesanado medieval la teoría surgió de la práctica. Se aprendía viendo al maestro y haciendo, y se perfeccionaba practicando; se teorizaba después o simultáneamente con el trabajo de naturaleza manual/mental. Más o menos así mismo ocurría en los Talleres de los artistas de aquella época, y que hoy recordamos como los grandes Maestros de la pintura y la música, de la danza y la ópera, del teatro y la escultura, etc. Por supuesto con la especificidad de que en estos Talleres la relación de su trabajo artístico era (y sigue siendo) mental/manual.
Hoy, algunos prefieren llamar Estudios a sus sitios de trabajo artístico. En lo fundamental, es cuestión de nombre, siempre que no se trate de crear en forma exclusivamente individual e individualista.
Desde luego que los Genios del arte nunca han necesitado concurrir a Talleres ajenos, casi no trabajaron en grupo, ni tenían por qué aceptar coordianadores o directores de su labor, de su proceso creador ni de sus obras maestras. Para ellos ésto jamás será necesario ni admisible. Por algo son Genios.
El Taller de Escritores "Gabriel García Márquez" fue fundado en 1982 bajo el auspicio de la Fundación Universitaria Autónoma, y ha funcionado sin una sola tregua o interrupción. Ya en 1984 publicamos un libro de 204 páginas, bajo el sello editorial de la misma Universidad. Su título: "TALLERES DE LITERATURA -Teoría - Métodologia - Creación".
Los textos que incluimos en la presente muestra constituyen algunos de los escritos trabajados y seleccionados durante la XVIII Promoción de talleristas.(1) Apenas es natural y lógico que las obras publicadas ahora, y que el lector tiene en sus manos, no formen un todo unitario y monolítico en razón de su origen, la diversidad de autores y asuntos tratados. Por tanto, aquí se hallará una notoria desigualdad, una evidente heterogeneidad tanto en cuanto a estilos, concepciones y tratamientos literarios e ideológicos. Sabemos de antemano que cada tallerista solamente aporta y expresa su propia afición, su singular gusto estético, su personal manera de escribir y de sentir, su mayor o menor talento literario. No obstante, en este pequeño volumen puede encontrarse valores, símbolos y significaciones importantes, acaso misteriosos, de jóvenes escritores en agraz.
Sólo en algunos casos ha sido posible exhibir los primeros y los últimos originales de ciertos textos, a fin de que pueda apreciarse las modificaciones que sus autores han querido realizarles -a la luz o a la sombra de los análisis y las críticas expuestas individualmente en el colectivo del Taller. Ninguna de las modificaciones ha sido impuesta u obligatoria: por supuesto solamente han obedecido a la voluntad libre y soberana de sus autores. Resulta comprensible que, si el Taller no produce genios ni crea escritores, no genere obras maestras o geniales. Cada tallerista es lo que viene siendo, se transforma en cuanto él mismo sea capaz, y escribe los textos según su talento, sus sentimientos y sus aptitudes inalienables. Cada uno crea según su propio nivel.
Si estas muestras no sirvieran sino para exponer ante la crítica nacional tanto a los escritos como a sus autores, ya el presente volumen habría cumplido su objetivo y su misión inicial, de todos modos saludables e indispensables para la literatura nuestra y para sus escritores noveles.
POSTSCRIPTUM
De ésta, como de otras promociones, algunos talleristas han merecido premios en concursos nacionales y/o de otros países. Tales son los casos de Guillermo Pulido, Ana Elisa Ferreira, Cecilia Rodríguez, Gina Ballera, el primero en poesía y las otras en cuento.
El presente volumen pretende ser un balance selectivo del trabajo de la Promoción tallerística, a la vez que un modesto homenaje a la Fundación Universitaria Autónoma en su XX aniversario. A ella, a su equipo de Bienestar Universitario y a la oficina de Educación Continuada, expresamos nuestra gratitud y nuestro reconocimiento. Noviembre, 1990
----
(1) Talleristas
Gina Ballera
Luis Barros Pavajeau
Martha Patricia Bonilla
Shirley de los Rios
Manuel Espinosa
Ana Elisa Ferreira
Ricardo Carza
Hector Orlando Gçomez
Lus Stella Hernandez
Alba Regina López
Katya Johanna Luna
Henry Matallana
Mario Mendez
Guillermo Pulido
Cecilia Rodríguez
Maritza Rodriguez
Erwin Vargas
David Vasquez Awad
Victoria Vasquez Awad
----
sábado, mayo 08, 2010
Entrevista a Eutiquio Leal en 1997

ENTRE CANTARINAS Y TRINITARIAS.
POLÍTICA Y POESÍA
EN LA OBRA DEL MAESTRO EUTIQUIO LEAL (1928 - 1997).
PRESENTE (1)
Eutiquio Leal
Ya muy pronto nos vamos. Casi ya nos iremos
de tanta dicha junta, por cantarinas penas,
y de la franca ruta de altibajos e inviernos
en que hemos navegado con discretas sirenas.
Siempre ha sido una lucha en nuevos trinos
Junto a todas las voces hirsutas y serenas,
un batallar cerrero de mil potros morenos
por el viento y el limo de gentes azucenas.
Uno se va a la sombra de la más clara herida
o a la luz de la noche sin su rosa encendida,
bajo los resplandores traviesos del amor.
Como así uno regresa, con toda la porfía
con que se ha despedido librando la alegría,
sin pronunciar renuncio ni la palabra adiós.
----------
Por: Alexánder Andrés Franco Enciso (Antropólogo)
http://www.pereiraculturayturismo.gov.co/dmdocuments/Entre%20cantarinas%20y%20trinitarias.pdf
En el mes de marzo del año 1997 el autor del presente artículo en una de las reuniones del taller de escritores Gabriel García Márquez de la Universidad Autónoma de Colombia en Bogotá, dirigió la que fuera la última entrevista concedida por el maestro Eutiquio Leal. Se presenta por primera vez algunos apartes de ésta y un bosquejo de la obra de quien fuera considerado por algunos escritores y críticos literarios (Isaías Peña, Carlos Orlando Pardo, Jaime Mejía Duque, Manuel Zapata Olivella, entre otros) como fundador de los primeros talleres de literatura en Colombia y uno de los que la renovó con su lenguaje y voces narrativas. Ganador nacional e internacional de varios premios y concursos literarios, Eutiquio Leal escribió innumerables sonetos, cuentos, ensayos y novelas entre las que destacan Mitin de alborada, Música de sinfines. Agua de fuego, Después de la noche, Cambio de luna, Bomba de tiempo, Trinos para sembrar, La hora del alcatraz, El oído de la tierra.
Cuando al maestro Eutiquio Leal se le indagaba acerca de su amplia producción literaria (guionista de cine y televisión, teatro, ensayo, periodismo, cuento, novela y poesía) o de sus viajes como conferencista en Asia, América o Europa, por lo general traía a la memoria su infancia, Vietnam, los movimientos subversivos y su abuela Laura quien lo inició en las lecturas de los magazines dominicales.
Escribía Pere Gimferrer en el prólogo a la novela "Coronación" de José Donoso:
“Hay universos novelescos que impresionan especialmente al lector porque reflejan los fantasmas de una época, sus terrores ocultos, su lado sombrío. La novela es la leyenda del presente, y también su profecía”.
En efecto, la infancia del maestro Eutiquio Leal transcurre en el Chaparral de los años 30: terrateniente, semifeudal e idealizador de Simón Bernate, José María Dionisio Melo, Manuel Murilo Toro, José María Melo, Alfonso Reyes Echandía. También era el Chaparral donde con más ahínco se gestaban los movimientos políticos y subversivos de carácter campesino en Colombia.
La entrevista que a continuación se presenta fue realizada en uno de los talleres que el escritor dirigía en Bogotá. Este trabajo tuvo como propósito confrontar las luchas políticas de los universitarios durante los años 60 y 70 con el retroceso político e ideológico vivido tras el colapso del “socialimperialismo soviético”, el revisionismo armado y la imposición del “fundamentalismo neoliberal” como sustento ideológico de las actuales relaciones sociales de producción y la superestructura. Días después de la entrevista nos enteramos del grave estado de salud de Eutiquio el cual lo llevó en menos de dos meses a la muerte, o como diría Manuel Zapata Olivella en su sepelio:
“Eutiquio no ha muerto,
se ha convertido en un sol o una estrella”…
se ha convertido en un sol o una estrella”…
¿Cómo compara usted la universidad de hoy con aquella de los años 60 y 70 en los temas políticos y cuál era la posición del maestro: cómo vivió la época?
Una de las falencias en la vida universitaria de este momento es que se advierte un desinterés de los estudiantes, una despreocupación de los estudiantes, unos estudiantes al margen de lo que está ocurriendo en el país. Lo confrontamos con lo que era el trabajo universitario en los 60 y 70. Francamente hay que decir que la situación era mejor, había más actividad, había más combatividad, había más estudio personal de los estudiantes, había más participación, las luchas de esos años eran muy agitadas. El estudiante se preocupaba por la ideología, por la política y estudiaba, discutía y participaba en la vida de la nación, hoy eso está desapareciendo si no es que ha desaparecido totalmente.
Una anécdota la viví cuando me tocó dictar clase, concretamente un semestre dedicado al estudio de la obra Edipo Rey. Entré desde la primera vez sosteniendo la tesis que en esa obra no se cumple el complejo de Edipo. No obstante, de ahí fue que Freud tomó las bases para teorizarlo. Estábamos en la época en que Estanislao Zuleta trabajaba con nosotros –lo habíamos llevado allá como vicerrector académico-, él también era profesor y difundió e impartió muchísimo el psicoanálisis. En una reforma que se hizo en las universidades, reforma en la que él y yo trabajábamos, se hizo una énfasis en el marxismo, dijo él. En cada uno de los 10 semestres se veía una obra de Freud, pero en ninguna se veía una obra de Marx. Sin embargo, el enfoque en general era distinto, pero entonces en cada semestre se veía una obra; cuando yo estaba viendo Edipo Rey con el grupo, como plantee esa tesis, entonces el grupo se armó todito, porque el grupo estaba solidario con Estanislao y le parecía un adefesio, un absurdo, que hubiera dictado esa tesis. Entonces a mí me tocó dictar clase con dos micrófonos, un micrófono, aquí de un sector que dirigía el flaco Sánchez que fue decano de Filosofía en la Universidad Nacional, y un micrófono allí de un muchacho cuyo nombre no recuerdo ahorita, que era el jefe de la posición maoísta. Con dos micrófonos así, debí dictar toda la clase. Claro, al principio yo sumamente nervioso y sumamente estresado, casi enajenado.
Bueno, eso lo fuimos dominando y dominando hasta cuando terminaba la clase. Los estudiantes se amanecían desgravando las discusiones y tomaban nota para luego venir a la otra clase para discutir la posición del profesor. Eso era sumamente enriquecedor y preparaba a los estudiantes para la vida diaria, que es una lucha permanente, una discusión permanente.
Se hacían mítines constantemente y se estaba luchando por las reivindicaciones académicas, por supuesto, pero también por las reivindicaciones políticas del pueblo colombiano, ahí hay una diferencia, como digo, muy grande a ese respecto, pero ese interés por los problemas sociales, políticos y académicos sirvió muchísimo porque permitía a la universidad el permanente contacto con las luchas del pueblo. Por ejemplo en esa época nos tomamos la universidad, por esas cosas a mí también me tocó dirigir esa huelga. Esa fue una huelga larga.
Como al mes y medio de habernos tomado la universidad, en una asamblea estábamos ya desesperados porque no sabíamos ya qué hacer. Entonces se nos ocurrió por allá a la medianoche nombrar un decano y un rector: ¡carambas¡ Entonces surgió un nombre. Esa noche llamamos a Álvaro Valencia a Popayán y a Peparotie, un tipo revolucionario toda su vida, y sigue siéndolo. Aceptó, y a los tres días estaba en Cali posesionándose de la rectoría de la Universidad Santiago de Cali. Contra todas las normas, lo posesionamos nosotros. No lo nombró el gobernador, no lo nombraron los fundadores ni el consejo sino nosotros. Ahí terminó la huelga y empezó una vida. Muy importante. A raíz de eso, llamamos a Estanislao Zuleta para que fuera vicerrector académico, dejándonos una experiencia sumamente buena.
Todavía después –eso que les cuento fue en la universidad Santiago de Cali-, cuando llegué a Bogotá yo ya estaba nombrado profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, me lo habían comunicado desde el Icfes para que me viniera. Me tuvieron dos universidades listas, no era sino posesionarme. Bueno, entonces todavía en la Universidad Pedagógica Nacional en los años 70 o finales todavía había una gran actividad, también hicimos huelga ahí; también ganamos una huelga y de allá sí me botaron. Me botaron por haber dirigido esa huelga que ganamos, además porque llegó un rector del Opus Dei y yo había escrito tres artículos desenmascarando lo que era El Opus Dei. Automáticamente yo salí encabezando una lista de 14 profesores y esa lista no se equivocó. ¡Todos los que salimos eran de botar¡ Pero de ahí en adelante la cosa ha ido decayendo. Depronto la Universidad Nacional todavía conserva ese espíritu de lucha, pero universidades como La Universidad Libre donde yo fui profesor de tiempo completo y universidades como la Autónoma donde he sido catedrático desde hace 20años, no se pude ser siquiera profesor de medio tiempo.
Todas estas luchas han venido decayendo, decayendo y decayendo en razón que como son universidades privadas y tienen dueños privados, esos dueños han venido asumiendo una actitud menos académica, más utilitarista y más neoliberal. Hoy ya es eso. Esto ha morigerado las luchas muchísimo. En el año 80 en virtud de que estábamos combatiendo, a mí también me botaron de la Libre junto con otro poco de gente, hartos profesores, como unos 200 en todo el país. Eso amedrentó, yo demandé y gané porque no había ninguna razón académica ni moral, era una riña política. Gané y sigo allá de tiempo completo, pero eso produjo pánico, terror no solamente entre los profesores, sino también entre los estudiantes.
Hoy no hay ningún género de lucha en la Universidad Libre, que es una de las famosas. La Universidad Libre se fundó justamente para que la gente del pueblo pudiera estudiar, surgía en la época en la que no se podía estudiar, no había sino universidades elitistas, eso ha desaparecido. Hoy La Universidad Libre es lo contrario de lo que fue antes durante su fundación y la Universidad Autónoma también es lo contrario de lo que fue durante su fundación, yo llevo aquí también 20 años en eso y he corrido todo ese proceso en el cual venimos retrocediendo, retrocediendo, retrocediendo, incluso esas inmoralidades que se descubrieron en la Universidad Libre, existen aquí. No se han descubierto todavía, aquí hay fundadores que han hecho grandes negocios con la universidad para beneficiar sociedades de sus hijos y de sus familiares y de todas esas cosas.
Yo pienso que nunca es tarde para revivir ese espíritu de lucha dentro de los estudiantes, de lucha por mejorar el nivel académico en primer lugar, para enjuiciar a los profesores que no den la talla y una lucha también no solamente por la matricula, que es una lucha importante, sino también por todos los demás problemas del pueblo colombiano. Nosotros somos la universidad incrustada en el pueblo, viviendo del pueblo, pues es natural que nosotros participemos en esas luchas, yo no digo que participemos en la guerrilla porque somos muy cobardes y no somos capaces de eso, pero hay muchas formas de luchas legales académicas y universitarias, que es necesario levantar, ¿con qué fin es que estamos formando a quienes van a manejar el país, y cómo formamos a los que van a manejar el país como unos pobres pendejos que no hacen mas que recibir lo que les dicen los demás, sin capacidad crítica, sin coraje?. Hasta el coraje hay que estimular.
Sin sentido de la honestidad y sin capacidad de liderazgo, los lideres hay que formarlos en la universidad, estos lideres en nuestro campo, en otro campo los sindicatos formaran lideres en otros sectores, pero a nosotros nos corresponde el estatus universitario para formar los lideres
que necesita el pueblo colombiano.
¿Qué recuerda más de los estudiantes de esa época, eran de armas coger o simplemente hacían parte de grupos de análisis políticos, filosóficos, o solo reinaba el deseo de tener un líder, una cabeza, cómo piensa que pudieron haber sucedido esas reivindicaciones?
Sí, durante esos años se organizaban distintos grupos de estudio. Había, por supuesto, diversas posiciones ideológicas, políticas. Todas hay que respetarlas. En la universidad no solamente se capacitaba a los integrantes de los grupos de estudio, que eran profesores y estudiantes, sino que también se trabajaba, se acordaba ir a los sectores y se iba a los barrios, se iba a veredas, se salía del marco propiamente universitario a conocer los problemas de los sindicatos, conocer los problemas de la gente, y a participar, no solamente participar con las ideas que llevaba cada grupo con su ideología, sino también participar personalmente, y se hacia participación directa en las luchas de los barrios, en las luchas de loas sindicatos. Por ejemplo, en el Valle había una relación estrecha entre la universidad y la FEDEVALLE, la Federación de Trabajadores del Valle. Se colaboraban mutuamente, se les hacia cursos a ellos y se recibían cursos de los obreros. Yo no sé, eso sería para discutirlo y para ver.
Nosotros estamos incrustados en los sectores más antiguos de la ciudad de Bogotá, en aquellos donde hay mayor concentración de universidades. Aquí hay grupos de teatro, musicales, de danza, de intelectuales, de poetas, de narradores, me parece que eso nos debiera compromete a nosotros en el sentido de salirnos de lado, a llevar lo que el aula nos ha dado, a recibir lo que nos da la comunidad, porque en todas partes hay sabiduría. Cuando un estudiante llega a la universidad, la universidad quiere partir de cero y eso es estúpido. No, cuando un estudiante llega a una universidad, viene con un saber, viene con una experiencia, viene con una vida, trae los problemas de su comunidad, y la universidad como si quisiera partir de cero. Ese es un problema académico serio que habría que analizar. Ahora, de acuerdo con la Constitución del 91, hay posibilidades de participar en juntas de acción comunal, las JAL, juntas administrativas locales, en los concejos culturales de las JAL, en un poco de cosas que existen en esta comunidad y que nosotros ignoramos y de las cuales no quisiéramos untarnos, ese seria otra de las cuestiones para plantear.
Y en relación con la pregunta, pues en esa época la universidad se vinculaba y se metía al barro, participaba y luchaba. Por ejemplo en Cali participamos como universidades, como estudiantes y profesores en toma de terrenos y en construcción de barrios nuevos. Cali es tal vez la ciudad pionera en eso. Allá había un dirigente que sé llamo Julio Rincón y hubo otro llamado Julio Barberena. Julio Barberena era abogado y Julio Rincón un líder político. Este último organizaba las masas durante meses en unos comités pro viviendas, ahí surgió PROVIVIENDA. Escogían un puente y allí iban, ya tenían escogido el terreno y tenían los planos, y todo listo. Asignaron los lotes, llegaban y se los tomaban. Por allá el martes o miércoles cuando la policía iba, ya Julio Barberena como abogado estaba asumiendo la defensa jurídica del derecho a habitación de los colombianos y Julio Rincón, concejal liberal, ayudaba en la legalización de todos esos barrios. En eso participaban los profesores, la universidad. Hoy parece que eso no fuera competencia nuestra.
Hay una reivindicación que ahora sé esta retomando mucho entre los estudiantes y es la reivindicación de la autonomía universitaria, ¿fue que hubo una dura contienda en posiciones como las de la juventud patriótica y otras más radicales que se oponían a eso? ¿Que podría comentar al respecto?
Sí, ese problema de la autonomía universitaria hace tiempo se viene planteando. Por esa época, años 60 y 70, lo planteamos y lo planteábamos a muchos grupos. Lo planteaba la JUPA, los comunistas, los Roja-Pinillistas, los maoístas. En cuanto a la independencia de la universidad había unanimidad, en lo que no había acuerdo total era en la manera de lograrlo.
Algunos querían lograrlo por medidas de fuerza, terroristas incluso. Otros querían lograrlo mediante la discusión, el acuerdo, y dentro del ámbito universitario para buscar la influencia en los parlamentarios y convertirlo en ley. Había esas dos tendencias. Ahora, hoy el problema de la autonomía universitaria es abstracto, en letra existe pero en la practica no.
Si nos concretamos en la Universidad Libre y en la Universidad Autónoma, que son las dos que yo conozco mejor, encontramos que esa autonomía esta reducida y limitada a lo que determinen los dueños. Los dueños de la Universidad Libre son de dos logias masónicas y los dueños de la Autónoma son una especie de logia de conversos, gente que un día fue y que hoy no es, ambos son gente de esos tipos que como dice el tango de Gardel: ”la tristeza de haber sido y el dolor de ya no ser”
Esos son los dueños de las universidades, viven con la tristeza de haber sido y con el dolor de ya no ser porque ya son neoliberales y ahora son capitalistas y no les interesa más que eso, entonces no hay realmente autonomía universitaria en la Libre y en la Autónoma. Yo no sé de otras universidades pero en las universidades privadas esta ocurriendo eso; y en toda la educación privada también esta ocurriendo eso, me parece que nosotros como educadores y ellos como estudiantes progresistas no podemos seguir tolerando eso, tenemos que por lo menos empezar a denunciarlo pero no solamente denunciarlo en una hoja volante, eso sirve, hay que denunciarlo también en asambleas masivas. Mientras no se hagan asambleas masivas eso no funciona. ¿Qué fue lo que ocurrió con la placa que pusieron los profesores en el auditorio allá en la Autónoma? (2) Hubo una determinación del sindicato de los profesores y eso debe ser respetado en cualquier parte. Bueno, al otro día bajaron Rico y Pedraza y la quitaron, entonces dónde está la autonomía, es que la autonomía no es solamente de la universidad frente al establecimiento, sino autonomía interna, del estudiante también, se habla de la autonomía y eso ha desaparecido en todos los estamentos.
En los años 60 y 70 ocurría mucha agitación política, ¿qué relación había o cómo veían los estudiantes y profesores la vinculación del movimiento estudiantil con luchas por como las de Vietnam o Norteamérica?
En esa época a mí me toco ir a la guerra de Vietnam. Yo estuve allá, no fue por obra y gracia del espíritu santo, pero un hecho que determinó la política en América y en el mundo entero fue el movimiento de mayo del 68. Este conmovió toda la población universitaria así como la revolución cubana conmovió a América latina y abrió unos horizontes y estimulo a todas las luchas, de manera que la universidad de esa época de ninguna manera fue indiferente o estuvo ausente de eso, estuvo participando en todas esa luchas y por supuesto eso es saludable porque despierta el espíritu critico y el espíritu de lucha. Sin lucha nosotros los esclavos nos perderíamos en toda esa vaina. Sin esas luchas que culminó Espartaco no se hubiera culminado la esclavitud, sin las luchas de los artesanos y los campesinos franceses no se hubiera hecho la revolución francesa de hace dos siglos, y sin esas luchas no hubieran surgido los dirigentes que hay hoy.
Es que si tomamos un ejemplo, Fidel Castro, es un ejemplo de las luchas universitarias, él no es producto de una improvisación, ni de una determinada potestad, no! Cuando el 9 de abril lo agarró aquí en Bogotá, él estaba ahí, con una comisión de estudiantes latinoamericanos promoviendo la realización de un congreso latinoamericano de estudiantes y ellos habían acordado que Gaitán inaugurara ese congreso porque Gaitán en ese momento era un líder del pueblo colombiano y era un tipo progresista. Entonces todo eso influyó y nosotros lo asumimos. Quiero decirles que nosotros no nos avergonzamos de haber participado en eso, que nosotros nos debemos también a ese tipo de luchas y que aspiramos a que esa conducta universitaria tanto de profesores como de estudiantes se reivindique, se revitalice en la actualidad porque es la única manera de salvar el movimiento estudiantil o universitario, el movimiento educativo colombiano.
(Fin de la entrevista.)
Cada época trae sus héroes o sus cuitas y Jorge Hernández dejó de ser su pasado, su infancia, su juventud para convertirse políticamente en el “Comandante Olimpo” y asumir el mundo de las letras como Eutiquio Leal.
Quizá sean los versos-homenaje del poeta monteriano Zabier Hernández Buelvas los que describen con más juicio el trasegar de Eutiquio Leal:
"Leal como fuiste
Moriste
Cuentan quienes te escoltaban
El día de tu muerte
Que te vieron levantarte
y caminar erguido
con tu cabellera andante
al encuentro de tu destino
a la reunión eterna con los dioses del Olimpo
¿Por cierto, no era este tu nombre de guerra y de lucha?
Adiós comandante Olimpo
Este jardín que tú intentaste que floreciera
Hoy pisoteado
Renacerá un día
Y esa será tu recompensa
¡Salud a los muertos que lucharon!”
Agradecimientos
A Mercedes Buitrago, compañera sentimental de Eutiquio Leal, a los escritores y miembros activos del taller de escritores Gabriel García Márquez: Pemán, Ricardo Carza, Arturo Cisneros, Hugo Correa y Alexander Caro. A la comunicadora social Jenny Chalarca Hoyos por la transcripción de la entrevista.
Referencias
Donoso, José. 1974. Coronación. Salvat. Barcelona.
Leal, Eutiquio. 1967. Tú pesadilla. Revista Razón y Fábula. No 1. Universidad de los Andes.
Bogotá.
Pardo, Carlos Orlando. 1988. Vida y obra de Eutiquio Leal. Apartes. Revista Consigna Edición
353. Año XII, Nueva Época. Bogotá.
1 Último soneto del maestro Eutiquio Leal, escrito días antes de su muerte en el instituto cancerólogico de Bogotá el 13 de Mayo de 1997.
2 Se hace alusión a una placa dedicada al profesor Jaime Pardo Leal.
jueves, septiembre 04, 2008
Cuentos publicados en Gato encerrado
Publicados en Gato encerrado Número 5 - Noviembre Diciembre de 1980 (pagina 42)
REVISTA LATINOAMERICANA DE LITERATURA Y ARTE
Dirección: Eutiquio Leal, Fernando Soto Aparicio, Jorge Eliécer Pardo
La Ceremonia (1)
EUTIQUIO LEAL
Y el condecorado general había ido hasta la pieza de los niños para besarlos con ternura marcial y echarles la bendición antes de la ceremonia íntima del despojo de su flamente uniforme de parada, en una serie de actos jerarquizados y minuciosos como si él fuera a despojarse al fin de su propia vida.
Ponerse firmes silbando el himno nacional ante su cama de somiés y gobelinos extranjeros, para empezar por la gorra verde-satinado con visera metálica y luego entronizarla en el asta de la bandera tricolor que presidía su dormitorio; con suma decencia desabrochar el cuello de su perfumada guerrera y zafar toda la abotonadura de oro; diplomáticamente liberar los brazos uno por uno de sus mangas y colgar la guerrera en el solterón de cedro libanes enchapado en marfil; con toda dignidad correr la cremallera de su pantalón y púdicamente desenfundar las piernas de los dos tubos de paño de billar galonados de largo con brillante cinta azul turquí; quedarse así, con ostensible majestad incrustado en sus altas botas germánicas, envuelto sólo en camiseta y pantaloncillo de seda lila, para luego ir con paso marcial a prender el televisor y volverse en orgullosa marcha triunfal hacia la silla mecedora de sus visiones, sus desvelos, sus desatinos, su primer sueñito de cada noche, de su muerte segura.
Desde el inicio de su falso reposo el general había principiado a sumirse honorablemente en una turbia atmósfera de somnolencia, balanceándose en la mecedora de mimbre con los pies embotados y entubados puestos a la bartola sobre el caramanchel más próximo. Todo esto antes de que al general se le nublara la vista y empezaran a aparecérsele sus visiones alucinadas, terribles, acusadoras.
La penosa labor secreta suspendida hasta el próximo amanecer, cuando habría de repetirla en un proceso inverso, le había empanado la mente y todas sus facultades humanas y castrenses, a pesar de que su rutinario trajín de todas las mañanas no consistía sino en infligir bárbaros ejercicios físicos, como preliminares. Así que dentro de su sensible vahído de enajenación no fueron las piernas ni los brazos ni la espalda ni su musculatura lo que más le dolía e inquietaba; fue ese martillar de sus sesos, esa henchida bolsa de agua sucia que le daba tumbos en su cráneo siempre que movía los ojos o pretendía pensar, sobre todo ahora ante el televisor, como si estuviese tratando de recordar su propio martirio, aquel que podría llegarle como venganza de alguno de los martirizados por su soberbio coraje militar. Cada vez que intentaba espantarse esta mala visión, sacudiendo la cabeza y amenazando a dos manos, el general sentía que se le iba el mundo, que se quedaba vacío como las cañerías del cuartel en algún posible verano secular.
Al paso de las horas, la tibieza del ambiente familiar y los cambios de luces en la pantalla le iban encendiendo y apagando más y más esos efectos narcóticos de magia primitiva, que le hubieran caído tan bien durante la ceremonia del despojo voluntario, de hacía tal vez dos horas, o en aquella otra del martirologio colectivo. El general ya no alcanzaba a entender si sus actos eran los de la pantalla o si éstos de la televisión venían a ser mejor sus propias acciones proyectadas. Tal vez todo eso no fuera más que el reflejo de sus figuraciones afiebradas y enrarecidas... acaso... el futbolista-estrella prediciendo el triunfo de su propio equipo... la primera dama de la nación enternecida con los gamines... el sacerdote millonario haciendo propaganda a su próximo banquete...: ideales éstos de la agonizante cordura del general, de su interesada sensiblería social.
De un momento a otro la pantalla principió a proyectar la imagen resplandeciente de un muy conocido y condecorado general en su siempre oficio de torturador, ahora violentando a una joven por haber sido sorprendida, infraganti, sembrando gotas de fuego y organizándolas en jardines y paraísos terrenales. Desde entonces una doble ceremonia empezó a cumplirse cuando el general de la mecedora salió de su somnolencia y tuvo que reconocerse a sí mismo en el general que en la imagen luminosa estaba ejerciendo su trabajo de ablandamiento para que cantara la jovencita sembradora y organizadora.
En el doble de esta ceremonia cada uno de los condecorados generales bajó brusco del caramanchel sus pies, embotados y entubados, y en forma simultánea los dos lanzaron su maldición predilecta; cada uno tomó su pistola Colt calibre 380, con ademán rabioso; al mismo tiempo el general de la mecedora apuntó al de la pantalla y el de ésta apuntó a su espectador, ambos con la misma mano derecha, mientras los dos se santiguaban con la misma mano izquierda; cada uno de los generales cerró los ojos al apretar el disparador de su pistola... hasta el último tiro de su ráfaga, que era la misma del otro.
En esta ceremonia el estruendo hizo añicos al televisor haciendo polvo a toda la casa y alcanzando a castigar con definitiva violencia el cuartel de las flagelaciones, que nunca más volvió a figurar ni siquiera en los planos oficiales de la ciudad militarizada.
(1) Del libro inédito: PARTE SIN NOVEDAD
El Seguimiento (1)
EUTIQUIO LEAL
REVISTA LATINOAMERICANA DE LITERATURA Y ARTE
Dirección: Eutiquio Leal, Fernando Soto Aparicio, Jorge Eliécer Pardo
La Ceremonia (1)
EUTIQUIO LEAL
![]() | |
| Revista Gato Encerrado |
Ponerse firmes silbando el himno nacional ante su cama de somiés y gobelinos extranjeros, para empezar por la gorra verde-satinado con visera metálica y luego entronizarla en el asta de la bandera tricolor que presidía su dormitorio; con suma decencia desabrochar el cuello de su perfumada guerrera y zafar toda la abotonadura de oro; diplomáticamente liberar los brazos uno por uno de sus mangas y colgar la guerrera en el solterón de cedro libanes enchapado en marfil; con toda dignidad correr la cremallera de su pantalón y púdicamente desenfundar las piernas de los dos tubos de paño de billar galonados de largo con brillante cinta azul turquí; quedarse así, con ostensible majestad incrustado en sus altas botas germánicas, envuelto sólo en camiseta y pantaloncillo de seda lila, para luego ir con paso marcial a prender el televisor y volverse en orgullosa marcha triunfal hacia la silla mecedora de sus visiones, sus desvelos, sus desatinos, su primer sueñito de cada noche, de su muerte segura.
Desde el inicio de su falso reposo el general había principiado a sumirse honorablemente en una turbia atmósfera de somnolencia, balanceándose en la mecedora de mimbre con los pies embotados y entubados puestos a la bartola sobre el caramanchel más próximo. Todo esto antes de que al general se le nublara la vista y empezaran a aparecérsele sus visiones alucinadas, terribles, acusadoras.La penosa labor secreta suspendida hasta el próximo amanecer, cuando habría de repetirla en un proceso inverso, le había empanado la mente y todas sus facultades humanas y castrenses, a pesar de que su rutinario trajín de todas las mañanas no consistía sino en infligir bárbaros ejercicios físicos, como preliminares. Así que dentro de su sensible vahído de enajenación no fueron las piernas ni los brazos ni la espalda ni su musculatura lo que más le dolía e inquietaba; fue ese martillar de sus sesos, esa henchida bolsa de agua sucia que le daba tumbos en su cráneo siempre que movía los ojos o pretendía pensar, sobre todo ahora ante el televisor, como si estuviese tratando de recordar su propio martirio, aquel que podría llegarle como venganza de alguno de los martirizados por su soberbio coraje militar. Cada vez que intentaba espantarse esta mala visión, sacudiendo la cabeza y amenazando a dos manos, el general sentía que se le iba el mundo, que se quedaba vacío como las cañerías del cuartel en algún posible verano secular.
Al paso de las horas, la tibieza del ambiente familiar y los cambios de luces en la pantalla le iban encendiendo y apagando más y más esos efectos narcóticos de magia primitiva, que le hubieran caído tan bien durante la ceremonia del despojo voluntario, de hacía tal vez dos horas, o en aquella otra del martirologio colectivo. El general ya no alcanzaba a entender si sus actos eran los de la pantalla o si éstos de la televisión venían a ser mejor sus propias acciones proyectadas. Tal vez todo eso no fuera más que el reflejo de sus figuraciones afiebradas y enrarecidas... acaso... el futbolista-estrella prediciendo el triunfo de su propio equipo... la primera dama de la nación enternecida con los gamines... el sacerdote millonario haciendo propaganda a su próximo banquete...: ideales éstos de la agonizante cordura del general, de su interesada sensiblería social.
De un momento a otro la pantalla principió a proyectar la imagen resplandeciente de un muy conocido y condecorado general en su siempre oficio de torturador, ahora violentando a una joven por haber sido sorprendida, infraganti, sembrando gotas de fuego y organizándolas en jardines y paraísos terrenales. Desde entonces una doble ceremonia empezó a cumplirse cuando el general de la mecedora salió de su somnolencia y tuvo que reconocerse a sí mismo en el general que en la imagen luminosa estaba ejerciendo su trabajo de ablandamiento para que cantara la jovencita sembradora y organizadora.En el doble de esta ceremonia cada uno de los condecorados generales bajó brusco del caramanchel sus pies, embotados y entubados, y en forma simultánea los dos lanzaron su maldición predilecta; cada uno tomó su pistola Colt calibre 380, con ademán rabioso; al mismo tiempo el general de la mecedora apuntó al de la pantalla y el de ésta apuntó a su espectador, ambos con la misma mano derecha, mientras los dos se santiguaban con la misma mano izquierda; cada uno de los generales cerró los ojos al apretar el disparador de su pistola... hasta el último tiro de su ráfaga, que era la misma del otro.
En esta ceremonia el estruendo hizo añicos al televisor haciendo polvo a toda la casa y alcanzando a castigar con definitiva violencia el cuartel de las flagelaciones, que nunca más volvió a figurar ni siquiera en los planos oficiales de la ciudad militarizada.
(1) Del libro inédito: PARTE SIN NOVEDAD
El Seguimiento (1)EUTIQUIO LEAL
Y aquellas repetidas pisadas comenzaron a convertírsele en obsesiva preocupación. Porque al principio las escuchó allá en la remota lejanía y casi ni las toma en cuenta; pero después se le venían haciendo menos lejanas, más próximas y audibles, hasta que no hubo escapatoria y tuvo que aceptar la tenebrosa idea de que algunos pies misteriosos lo venían siguiendo con persistencia inquietante, a lo largo de toda la noche.
Pero ese lóbrego eco no parecía natural ni humano, ya que ahora su lúgubre sonsonete golpeteaba en la sombra de la noche como pico de acero sobre piedra de sacrificio. Pronto el perseguido advirtió que a medida que él se esmeraba por acelerar su marcha, así mismo sentía que aquellos taconazos sólidos, rítmicos, militarizados, y sus correspondientes golpeteos, iban acrecentando su amenazante velocidad de manera que la llegada a su trabajo ya se le hacía muy dudosa o imposible.
Acaso el perseguido conocía el precepto de la clandestinidad que para estos trances aconseja no volver la vista, no mirar atrás ni a los lados, hacerse el desentendido... pues pronto determinó seguir sin vacilaciones como nunca, con la resolución que antes casi no tuvo jamás, como si ningunos trancazos lo vinieran siguiendo y persiguiendo durante toda la noche. Entonces consideró imprescindible no incurrir en aquellos traspiés que a veces daba a la bartola, mantener un movimiento familiar tanto en las piernas como en los brazos, levantar la cara y sostenerla bien erguida de frente, para no dar lugar a malentendidos ni a sospechas.. En todo caso no aparentar que se está prestando atención a lo que sucede en su contorno; caminar con firmeza y desenvoltura, muy de prisa, como quien sabe de fijo que su apoderado defensor lo está esperando, con su absolución, al final de la cuadra.
Con tenacidad ascendente sentía que lo seguían asediando compases militares, tableteos deshumanizados, estrepitosos truenos inhumanos, que poco a poco se le fueron creciendo como estridencias férreas de pezuñas metálicas; y todo ese tropel agredía a paredes y muros, a puertas y ventanas, a sardineles y pavimento, al cráneo del perseguido y a su sitiado corazón asustadizo.
Por eso el recelo inicial se le fue fundiendo en un algo medroso que ahora le hacía tremolar los dedos de las manos y le engarrotaba los pantalones, para traerle a traición el yelo ácido de su terco reumatismo; así hasta ponerlo a tiritar y castañetear como si un frío glacial le viniera practicando su tenaz operación de seguimiento y lo envolviera en tétrico sudario de nieve mortal; y así hasta zambullirlo en ese yerto estado gelatinoso que lo desorientó del todo, ese asombro que le impedía reconocer las calles y las esquinas y los postes y las bombillas apagadas... hasta cuando ya no supo nada de nada, ni de la ciudad ni de la hora ni de esa noche sin salida en que los truenos satánicos y acechantes ya lo venían alcanzando. De pronto un mal paso, como casi todos los suyos hasta entonces-, le lanzó un chisguete de limo a la cara y le cegó los ojos.
Algo después y ya al despuntar la madrugada, un populoso griterío vino a sacarlo de su crónico sonambulismo o su marilo-quería; pero sólo cuando el perseguido pudo cerciorarse de que la tronamenta sabue-sa provenía de la maciza sombra de un monstruoso gorila y cuando al fin logró entender el peligro del gorilato, sólo entonces la sombra de los trancos guerreros se le fue definiendo como un orangután de tamaño gigante. La fiera caminaba de balanceo en balanceo como si anduviera en zancos, sobre .dos chirriantes fusiles acrecentados. Pronto alcanzó a divisar que los brazos del monstruo eran dos peludas y retorcidas bayonetas largotas, pero no pudo darse cuenta de si el monstruo tenía cabeza y rostro ni de cómo serían uno y otra, pues apenas consiguió reconocerle un enorme casco de guerra maltrecho, oscurecido y condecorado. Hubo un momento en que la fiera fue siendo atacada por un populacho enfurecido y ella empezó a crujir y rechinar como si alguna podredumbre electrónica la estuviera erosionando por dentro.
A poco el perseguido queda inmerso en una poderosa multitud que viene avanzando arrolladora. Tropel de canciones esperanzadas, júbilo de consignas victoriosas, viento de risas y catarata de susurros entusiasmados; desfile de banderas ondulantes sobre pancartas y gallardetes al lado de cintas vistosas y escarapelas y escudos adheridos a blusas y solapas enfebrecidas; piernas y pies danzarines como viva maraña de dinamismo propio; torbellino de aires engalanados de globos y bombas multicolores en medio de confetis y serpentinas alebrestadas; saludos de abrazos y besos echados al viento cual juguetonas cometas de agosto; encanto de fragores y aliento de promisión enastados en aludes benignos de delicias insuperables; frescura y goce por encima y por dentro del alba y de su ambiente renovador.
De esta muchedumbre pronto se desprende, ahora, un formidable grito universal que va a percutir y estallar violentamente contra el monstruo perseguidor. De modo que el perseguido logra verlo saltar en trizas y puede sentir la explosión sónica que al final de la madrugada no deja del orangután sino una turbia nube de humo hediondo y un acre olor a pólvora podrida. Ante semejante estallido el hombre entra del todo a su conciencia y sube definitivamente a su auténtica ubicación en la aurora, en su trabajo, en su ciudad, en el universo.
(1) Del libro inédito: PARTE SIN NOVEDAD
(Ilustraciones de Julián Delgadillo)
---
Pero ese lóbrego eco no parecía natural ni humano, ya que ahora su lúgubre sonsonete golpeteaba en la sombra de la noche como pico de acero sobre piedra de sacrificio. Pronto el perseguido advirtió que a medida que él se esmeraba por acelerar su marcha, así mismo sentía que aquellos taconazos sólidos, rítmicos, militarizados, y sus correspondientes golpeteos, iban acrecentando su amenazante velocidad de manera que la llegada a su trabajo ya se le hacía muy dudosa o imposible.
Acaso el perseguido conocía el precepto de la clandestinidad que para estos trances aconseja no volver la vista, no mirar atrás ni a los lados, hacerse el desentendido... pues pronto determinó seguir sin vacilaciones como nunca, con la resolución que antes casi no tuvo jamás, como si ningunos trancazos lo vinieran siguiendo y persiguiendo durante toda la noche. Entonces consideró imprescindible no incurrir en aquellos traspiés que a veces daba a la bartola, mantener un movimiento familiar tanto en las piernas como en los brazos, levantar la cara y sostenerla bien erguida de frente, para no dar lugar a malentendidos ni a sospechas.. En todo caso no aparentar que se está prestando atención a lo que sucede en su contorno; caminar con firmeza y desenvoltura, muy de prisa, como quien sabe de fijo que su apoderado defensor lo está esperando, con su absolución, al final de la cuadra.
Con tenacidad ascendente sentía que lo seguían asediando compases militares, tableteos deshumanizados, estrepitosos truenos inhumanos, que poco a poco se le fueron creciendo como estridencias férreas de pezuñas metálicas; y todo ese tropel agredía a paredes y muros, a puertas y ventanas, a sardineles y pavimento, al cráneo del perseguido y a su sitiado corazón asustadizo.Por eso el recelo inicial se le fue fundiendo en un algo medroso que ahora le hacía tremolar los dedos de las manos y le engarrotaba los pantalones, para traerle a traición el yelo ácido de su terco reumatismo; así hasta ponerlo a tiritar y castañetear como si un frío glacial le viniera practicando su tenaz operación de seguimiento y lo envolviera en tétrico sudario de nieve mortal; y así hasta zambullirlo en ese yerto estado gelatinoso que lo desorientó del todo, ese asombro que le impedía reconocer las calles y las esquinas y los postes y las bombillas apagadas... hasta cuando ya no supo nada de nada, ni de la ciudad ni de la hora ni de esa noche sin salida en que los truenos satánicos y acechantes ya lo venían alcanzando. De pronto un mal paso, como casi todos los suyos hasta entonces-, le lanzó un chisguete de limo a la cara y le cegó los ojos.
Algo después y ya al despuntar la madrugada, un populoso griterío vino a sacarlo de su crónico sonambulismo o su marilo-quería; pero sólo cuando el perseguido pudo cerciorarse de que la tronamenta sabue-sa provenía de la maciza sombra de un monstruoso gorila y cuando al fin logró entender el peligro del gorilato, sólo entonces la sombra de los trancos guerreros se le fue definiendo como un orangután de tamaño gigante. La fiera caminaba de balanceo en balanceo como si anduviera en zancos, sobre .dos chirriantes fusiles acrecentados. Pronto alcanzó a divisar que los brazos del monstruo eran dos peludas y retorcidas bayonetas largotas, pero no pudo darse cuenta de si el monstruo tenía cabeza y rostro ni de cómo serían uno y otra, pues apenas consiguió reconocerle un enorme casco de guerra maltrecho, oscurecido y condecorado. Hubo un momento en que la fiera fue siendo atacada por un populacho enfurecido y ella empezó a crujir y rechinar como si alguna podredumbre electrónica la estuviera erosionando por dentro.
A poco el perseguido queda inmerso en una poderosa multitud que viene avanzando arrolladora. Tropel de canciones esperanzadas, júbilo de consignas victoriosas, viento de risas y catarata de susurros entusiasmados; desfile de banderas ondulantes sobre pancartas y gallardetes al lado de cintas vistosas y escarapelas y escudos adheridos a blusas y solapas enfebrecidas; piernas y pies danzarines como viva maraña de dinamismo propio; torbellino de aires engalanados de globos y bombas multicolores en medio de confetis y serpentinas alebrestadas; saludos de abrazos y besos echados al viento cual juguetonas cometas de agosto; encanto de fragores y aliento de promisión enastados en aludes benignos de delicias insuperables; frescura y goce por encima y por dentro del alba y de su ambiente renovador.De esta muchedumbre pronto se desprende, ahora, un formidable grito universal que va a percutir y estallar violentamente contra el monstruo perseguidor. De modo que el perseguido logra verlo saltar en trizas y puede sentir la explosión sónica que al final de la madrugada no deja del orangután sino una turbia nube de humo hediondo y un acre olor a pólvora podrida. Ante semejante estallido el hombre entra del todo a su conciencia y sube definitivamente a su auténtica ubicación en la aurora, en su trabajo, en su ciudad, en el universo.
(1) Del libro inédito: PARTE SIN NOVEDAD
(Ilustraciones de Julián Delgadillo)
---
martes, septiembre 02, 2008
"Constelaciones" mural de Al Vivero
Texto de EUTIQUIO LEAL
REVISTA LATINOAMERICANA DE LITERATURA Y ARTE
Dirección: Eutiquio Leal, Fernando Soto Aparicio, Eduardo Márceles Daconte
Dirección: Eutiquio Leal, Fernando Soto Aparicio, Eduardo Márceles Daconte
En la obra "CONSTELACIONES", que maulla en la oficina de la revista GATO ENCERRADO, el joven maestro AL VIVERO ha plasmado una cierta síntesis que -de alguna manera- viene a totalizar una concepción predominante en la etapa de su parábola artística. Diríase que esta obra globaliza el mundo pictórico del Al Vivero de este vértice 1980-1981.
La obra es una hidra de dos cabezas; oscila entre un par de centros de interés articulados como polos antagónicos pero coadyuvantes, en una evidente unidad de contrarios. De un lado, el centro telúrico que parte de un ojo ciclópeo, junto a un fabuloso templo prehispánico americano, y de donde se desata una gigantesca ola sideral que se va desenvolviendo y elevando, florecida de luceros y estrellas y materia celeste. Todo ello en movimiento en espiral de derecha a izquierda, hacia las "alturas" y en busca del infinito cósmico, al encuentro de constelaciones y galaxias. En este plano reinan los colores claros (blanco y amarillo) porque se trata del centro de la clarividencia, el polo de la luz. Y del otro lado, el centro cósmico que parte de un colosal ojo de gato cuyo otro ojo es el planeta Luna. Allí se genera todo un remolino de espacios inconmensurables, poblado de cometas y astros y planetas y formaciones celestes que se van desatando y profundizando en dirección al "fondo" del universo. Toda esta masa informe de elementos astrales se va desenrrolando en curva de caracol, ahora de izquierda a derecha, hacia las "alturas" y también en busca del infinito sideral, de constelaciones y galaxias, como al encuentro del plano anterior.
Tal como puede verse ya, la estructura de "CONSTELACIONES" se dispone como una organización pictórica que integra lo terreno y lo celestial, la materia terráquea y la materia cósmica, el más acá y el más allá. A base de los elementos obvios de siempre, como formas, colores, espacios, líneas, vacíos, se logra una composición visual que establece un sistema de vasos comunicantes al mismo nivel, y que circula bien de un extremo al otro, bien a la inversa, de modo complementario y bipolarizado. Es decir, el mural está constituido al menos por dos constelaciones (de ahí su título en plural) igualmente válidas estéticamente, significativas desde el punto de vista humano y científico. Podríamos bautizarlas como la Constelación Felina y la Constelación Prehistórica, por ejemplo.
Esta dinámica sideral sigue el rumbo y la plasticidad del Signo del Infinito, que -según los matemáticos- indica lo mismo un valor mayor u otro, según su posición respecto de la magnitud a valorar. Se sabe que este Signo fue conocido y utilizado tanto por el primitivo hombre de Oriente como por el antiguo hombre de Occidente, hecho que hace más ecuménico al mural y que le asigna mayor significado.
Tal como puede verse ya, la estructura de "CONSTELACIONES" se dispone como una organización pictórica que integra lo terreno y lo celestial, la materia terráquea y la materia cósmica, el más acá y el más allá. A base de los elementos obvios de siempre, como formas, colores, espacios, líneas, vacíos, se logra una composición visual que establece un sistema de vasos comunicantes al mismo nivel, y que circula bien de un extremo al otro, bien a la inversa, de modo complementario y bipolarizado. Es decir, el mural está constituido al menos por dos constelaciones (de ahí su título en plural) igualmente válidas estéticamente, significativas desde el punto de vista humano y científico. Podríamos bautizarlas como la Constelación Felina y la Constelación Prehistórica, por ejemplo.
Esta dinámica sideral sigue el rumbo y la plasticidad del Signo del Infinito, que -según los matemáticos- indica lo mismo un valor mayor u otro, según su posición respecto de la magnitud a valorar. Se sabe que este Signo fue conocido y utilizado tanto por el primitivo hombre de Oriente como por el antiguo hombre de Occidente, hecho que hace más ecuménico al mural y que le asigna mayor significado.Al fondo de toda esta población pictórica y como por debajo de semejantes constelaciones y galaxias, perdidos bajo la piel del cuadro, aparecen como las sombras o los recuerdos de la escritura precolombina; misteriosos pictogramas que guardan la ciencia y la religión y el arte humanos y divinos de nuestros antepasados americanos; signos, que conocemos gracias a los libros pintados que, milagrosamente, consiguieron salvarse del diluvio de fuego prendido por los más neronianos conquistadores. Aquellos símbolos (imágenes, ideas, números), incorporados al contexto cósmico-telúrico, llegan a decirnos que ambos mundos han sido y son contemporáneos, covivientes, y que de ninguna manera han existido o pueden existir como oposiciones insolubles; y que las más profundas rafees de nuestra cultura siempre han estado interrelacionadas con la cosmogonía y la cosmología universales.
En aquel mismo trasfondo de las dos Constelaciones subyacen algo así como dos espíritus protectores: el del gato lunero que engendra a su propia Constelación y el del cóndor andino que avanza rumbó a la otra. Estos dos espíritus, el felino y el rapaz, se proyectan veloces como espectros tutelares del planeta Tierra, acechado por gérmenes fecundantes, que resplandece y gira sorprendido en su intérmino paseo por los espacios siderales.
El imperio de los colores, tales como el blanco, el amarillo, el rojo, el azul intenso, el morado, el negro, fundan un original conjunto cromático de suma vitalidad; un Orbe de alegría promisoria, de júbilo esperanzado, de revelaciones artísticas que incitan al inconsciente y a la lógica, a todo y a todo s, en el sentido enhiesto de la liberación del espectador y de su especie. En tal grado que hasta los colores utilizados, su distribución, su variedad de tonos y su concierto ar-coirisado, de consuno forman parte de la significación honda y última del cuadro. Asimismo, la totalidad unitaria de esta obra depende de la disposición arquitectónica alcanzada por la coherencia de cada uno de los colores empleados, y -claro está- de cada uno de sus otros elementos constitutivos. Es así como la estructura cromática del cuadro responde a los requerimientos artísticos de la estructura conceptual y, mediante esta creación, la forma del contenido resulta ser una cabal expresión del contenido estéticamente formado.
La técnica concebida para este mural tiene en cuenta que la perspectiva clásica, unidimensional, no sirve para aprehender los contornos del espacio cósmico y tampoco se adecúa a la representación de los ámbitos del espacio mitológico de las civilizaciones prehistóricas. Por eso propone una perspectiva diferente, que bien puede partir de, o dirigirse a, diversos puntos del espacio geográfico o sideral, simultáneamente. Tal como algunos de nuestros remotos y arcaicos ant ecesores vieron su mundo y el universo: a veces plano y circular, a veces plano y cuadrado, a veces ovalado, a veces triangular, a veces redondo como la bola de cristal de las pitonizas. Así, los cuatro lados, las cuatro esquinas, los cuatro ángulos del mundo; o los tres vientos, las tres ventanas, los tres horizontes; o la circularidad o la esferidad o la redondez del mundo, postulaban más de un sitio de referencia para entender su polidimensionalidad. Por eso la PERSPECTIVA de esta obra nos permite verla e interpretarla de modo distinto; partiendo de un punto o del otro, convergiendo en uno o en otro límite, o llegando al mismo tiempo a todos sus niveles y planos. El "punto de fuga" puede estar en cualquiera de los ángulos donde se ubique el espectador. He ahí una de las. más valiosas originalidades del artista en esta obra.
En "CONSTELACIONES" este artista imprime, una vez más, la impronta de su genialidad como insólito creador de imágenes plásticas provenientes de su realidad: la realidad de su experiencia vivida o adquirida, quimérica o soñada: la misma realidad de todo ser humano normal y sensitivo. En este aspecto también Al Vivero se desempeña dentro del más genuino y auténtico realismo, que es complejo, dialéctico, multiforme, imaginativo, nuevo y creador por excelencia.
-----------
Alfredo Vivero. Nació en 1951 en Corozal (Sucre), Colombia. Estudió arquitectura en la Universidad la Gran Colombia. Recibió la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez (2004), y fue condecorado en 1991 por Colcultura con la orden Mariscal Sucre. Ha realizado portadas para varias revistas y calendarios.
En el año 2004 expuso en Latin American Artist Studio bajo el título Magia, mito y leyenda, en San Diego, California, muestra que anteriormente presentó en Bogotá, Ibagué, Sincelejo y Miami (Contemporary Art Foundation Gallery). Ha realizado las exposiciones: Ficciones (1986), Laberintos del silencio (1983), Resurrección del mito (1982), Canción de la vida total (1981), Sueños (1980). En 1996 fue seleccionado por Adpostal para edición de cuatro estampillas con la serie Mitos y Leyendas de Colombia. Ha realizado los murales: Visa deportiva (Parque Jhon F. Kenedy, Bogotá, 1984); Schin-Ghui-Tai (Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1982); El hombre nuevo (Catedral de Corozal, 1981); El testigo (Círculo de Periodistas, Bogotá, 1981).
jueves, septiembre 28, 2006
El Preludio de Música de Sinfines
Leer el libro "Música de sinfines"
El escritor Eutiquio Leal es más conocido como novelista, cuentista, conferenciante y ensayista, que como poeta. Sinembargo él confiesa que ha escrito poemas desde su adolescencia, cuando le hacía versos a sus compañeritas de estudio... "Lo cual me daba muy buenos resultados", según nos dice en medio de una socarrona carcajada.
Afirma complacido: "Siempre he sentido la necesidad urgente de escribir poesía como una gimnasia mental, emocional y lingüística. A mí me dan mucha lidia las palabras. Mi lucha sin cuartel, a vida o muerte con el lenguaje es el más constante tormento de mi trabajo como escritor. Pero es un tormento placentero, delicioso, desfrustrante. Resulta que escribir un cuento o una novela viene a ser también un acto poético, aunque de otro nivel, a otras honduras. La poeticidad es una de las características de la esencia del arte en general y de la literatura en particular. Los alemanes tienen razón cuando denominan POETA a todo creador, ya sea un músico, un pintor o un dramaturgo, pues lo que producen la imaginación y la fantasía de un creador es, nada menos e igualmente, una obra poética en el más profundo sentido del término. Mi combate diario y nocturno con el lenguaje, con cada expresión, con cada palabra cuando escribo poemas me sirve muchísimo para mi trabajo como narrador, pues la gran síntesis, la profundidad, la significación y la polisemia que debo lograr en los poemas es, para mí, el mejor ejercicio estético en cuanto a la labor de escribir un cuento o una novela. Si alcanzo el mismo efecto poético en mi prosa, ello quiere decir que he conseguido labrar una buena prosa, una buena narración. Por eso nunca dejo de estar escribiendo poesía, eso sí, sin ánimo de publicarla: sólo con el propósito de mejorar mi obra literaria narrativa, en prosa".
Son afirmaciones que ha venido haciéndonos Eutiquio Leal, con un poder de convicción que nos incita a aceptar sus planteamientos sin vacilación.
Como se verá, la poesía de Eutiquio es "labrada" como él mismo lo dice. Rigurosamente trabajada, fuertemente maciza, hondamente significativa. Por tanto ella exige de sus lectores un esfuerzo mental y sensorial, una labor de decodificación, de interpretación, un serio trabajo de búsqueda y hallazgo de los sentidos internos, de la significación recóndita y de la simbología que cada uno de sus poemas establece, propone y universaliza. Si es claro que su poesía apela mucho a la razón, al sentido semántico y mental, también es evidente que convoca y estimula grandemente a los sentimientos, a la sensibilidad humana y estética de sus lectores. Lo cierto es que esta poesía exige un lector activo y sensible.
Para Eutiquio Leal el acto poético empieza con una manera y un enfoque estético de la vida, de la cotidianidad. "Si un ser humano mira el mundo y se emociona, si contempla los objetos, los fenómenos y las actuaciones, si se detiene en todo y se asombra, si vibra estéticamente y si todo lo percibe a través de sus sentimientos, de su sensibilidad, pues entonces ahí hay un poeta. Ahí tenemos un poeta, aunque no escriba versos. Y si los escribe, si puede expresarse y expresarlo todo con un lenguaje articulado, así sea oralmente, pues ese es un poeta cabal. Es que la poesía está en todas partes y solamente hace falta el ser humano suprasensible que logre convertirla en leguaje: pictórico, melódico, plástico, sonoro, escrito, etc.".
Y continúa: "Cuando un ser humano es capaz de ver y sentir el mundo de una manera diferente al común, ahí está el poeta, aunque no lo diga ni lo escriba. Después de miles de siglos, el hombre llegó a cantar y contar oralmente su visión poética de la vida. Y mucho después pudo cantarla y contarla por medio de la escritura, que es lo que estamos haciendo ahora", concluye Eutiquio Leal jubilosamente.
Preguntamos a Eutiquio Leal, para él qué es escribir, y contesta:
"Escribir es entregar los horizontes y las batallas, los lilas y los rojos seguros en las manos de la amante y del viento, por que los dos confundidos en un sólo Arco-Iris de felicidad custodien al mundo y lo defiendan de la negrura impenitente que lo asedia.
"Es liberar las mariposas y los vilanos para que luchen en el espacio cósmico como mensajeros de las voces del viento, solidario e incontenible, del hombre.
"Es rescatar las caracolas y las siemprevivas de modo que continúen siendo ellas mismas en el devenir de las noches subversivas que generan todas las alboradas de la tierra.
"Es apropiarse de las tempestades y los relámpagos siderales y humanos, en gracia a la alegría de las horas, los senderos ocultos y los siglos de las estrellas vivientes.
"Es inscribir la otra cara del orbe, de los objetos, las personas, los sentimientos, las pasiones, la belleza universal, la poesía del Cosmos, y revelarla hasta en las piedras.
"Es desfrustrarse y desfrustrar a quienes (por ventura o por desgracia) se ven impelidos a descifrar lo que plasmamos en la sombra, en solitud, en el abandono creador, martirizante.
"Es realizar a los demás o realizarse uno mismo lográndolo en todo, del todo, por todo y ante todo aunque no fuese más que en la imaginación.
"Es sublevar las desoladas sensaciones que habitan o cohabitan en lo más recóndito de los hipocampos y las golondrinas trabajadores.
"Es soltar al espacio desvalido los unicornios que sabemos infinitos, adorados, por siempre compañeros.
"Escribir es hacer la revolución con las palabras, en las palabras, contra las palabras, y así proyectarse transformando a los hablantes y a todo lo que avivan las palabras, logrémoslo o no."
Veamos alguna muestra de la poesía de Eutiquio, cuyos poemas son más conocidos en el exterior que en su propio país o entre sus colegas y amigos.
---
Este texto fue publicado por el periódico "ALO COLOMBIA" en su edición de Marzo 1988, firmado La Redación, con las iniciales J. M. D.
----
El escritor Eutiquio Leal es más conocido como novelista, cuentista, conferenciante y ensayista, que como poeta. Sinembargo él confiesa que ha escrito poemas desde su adolescencia, cuando le hacía versos a sus compañeritas de estudio... "Lo cual me daba muy buenos resultados", según nos dice en medio de una socarrona carcajada.Afirma complacido: "Siempre he sentido la necesidad urgente de escribir poesía como una gimnasia mental, emocional y lingüística. A mí me dan mucha lidia las palabras. Mi lucha sin cuartel, a vida o muerte con el lenguaje es el más constante tormento de mi trabajo como escritor. Pero es un tormento placentero, delicioso, desfrustrante. Resulta que escribir un cuento o una novela viene a ser también un acto poético, aunque de otro nivel, a otras honduras. La poeticidad es una de las características de la esencia del arte en general y de la literatura en particular. Los alemanes tienen razón cuando denominan POETA a todo creador, ya sea un músico, un pintor o un dramaturgo, pues lo que producen la imaginación y la fantasía de un creador es, nada menos e igualmente, una obra poética en el más profundo sentido del término. Mi combate diario y nocturno con el lenguaje, con cada expresión, con cada palabra cuando escribo poemas me sirve muchísimo para mi trabajo como narrador, pues la gran síntesis, la profundidad, la significación y la polisemia que debo lograr en los poemas es, para mí, el mejor ejercicio estético en cuanto a la labor de escribir un cuento o una novela. Si alcanzo el mismo efecto poético en mi prosa, ello quiere decir que he conseguido labrar una buena prosa, una buena narración. Por eso nunca dejo de estar escribiendo poesía, eso sí, sin ánimo de publicarla: sólo con el propósito de mejorar mi obra literaria narrativa, en prosa".
Son afirmaciones que ha venido haciéndonos Eutiquio Leal, con un poder de convicción que nos incita a aceptar sus planteamientos sin vacilación.
Como se verá, la poesía de Eutiquio es "labrada" como él mismo lo dice. Rigurosamente trabajada, fuertemente maciza, hondamente significativa. Por tanto ella exige de sus lectores un esfuerzo mental y sensorial, una labor de decodificación, de interpretación, un serio trabajo de búsqueda y hallazgo de los sentidos internos, de la significación recóndita y de la simbología que cada uno de sus poemas establece, propone y universaliza. Si es claro que su poesía apela mucho a la razón, al sentido semántico y mental, también es evidente que convoca y estimula grandemente a los sentimientos, a la sensibilidad humana y estética de sus lectores. Lo cierto es que esta poesía exige un lector activo y sensible.
Para Eutiquio Leal el acto poético empieza con una manera y un enfoque estético de la vida, de la cotidianidad. "Si un ser humano mira el mundo y se emociona, si contempla los objetos, los fenómenos y las actuaciones, si se detiene en todo y se asombra, si vibra estéticamente y si todo lo percibe a través de sus sentimientos, de su sensibilidad, pues entonces ahí hay un poeta. Ahí tenemos un poeta, aunque no escriba versos. Y si los escribe, si puede expresarse y expresarlo todo con un lenguaje articulado, así sea oralmente, pues ese es un poeta cabal. Es que la poesía está en todas partes y solamente hace falta el ser humano suprasensible que logre convertirla en leguaje: pictórico, melódico, plástico, sonoro, escrito, etc.".
Y continúa: "Cuando un ser humano es capaz de ver y sentir el mundo de una manera diferente al común, ahí está el poeta, aunque no lo diga ni lo escriba. Después de miles de siglos, el hombre llegó a cantar y contar oralmente su visión poética de la vida. Y mucho después pudo cantarla y contarla por medio de la escritura, que es lo que estamos haciendo ahora", concluye Eutiquio Leal jubilosamente.
Preguntamos a Eutiquio Leal, para él qué es escribir, y contesta:
"Escribir es entregar los horizontes y las batallas, los lilas y los rojos seguros en las manos de la amante y del viento, por que los dos confundidos en un sólo Arco-Iris de felicidad custodien al mundo y lo defiendan de la negrura impenitente que lo asedia.
"Es liberar las mariposas y los vilanos para que luchen en el espacio cósmico como mensajeros de las voces del viento, solidario e incontenible, del hombre.
"Es rescatar las caracolas y las siemprevivas de modo que continúen siendo ellas mismas en el devenir de las noches subversivas que generan todas las alboradas de la tierra.
"Es apropiarse de las tempestades y los relámpagos siderales y humanos, en gracia a la alegría de las horas, los senderos ocultos y los siglos de las estrellas vivientes.
"Es inscribir la otra cara del orbe, de los objetos, las personas, los sentimientos, las pasiones, la belleza universal, la poesía del Cosmos, y revelarla hasta en las piedras.
"Es desfrustrarse y desfrustrar a quienes (por ventura o por desgracia) se ven impelidos a descifrar lo que plasmamos en la sombra, en solitud, en el abandono creador, martirizante.
"Es realizar a los demás o realizarse uno mismo lográndolo en todo, del todo, por todo y ante todo aunque no fuese más que en la imaginación.
"Es sublevar las desoladas sensaciones que habitan o cohabitan en lo más recóndito de los hipocampos y las golondrinas trabajadores.
"Es soltar al espacio desvalido los unicornios que sabemos infinitos, adorados, por siempre compañeros.
"Escribir es hacer la revolución con las palabras, en las palabras, contra las palabras, y así proyectarse transformando a los hablantes y a todo lo que avivan las palabras, logrémoslo o no."
Veamos alguna muestra de la poesía de Eutiquio, cuyos poemas son más conocidos en el exterior que en su propio país o entre sus colegas y amigos.
---
Este texto fue publicado por el periódico "ALO COLOMBIA" en su edición de Marzo 1988, firmado La Redación, con las iniciales J. M. D.
----
martes, septiembre 19, 2006
JULIO 31 DE 1979
CORREO DEL TOLIMA
PERIODICO CULTURAL, CIVICO, PATRIOTICO Y PROGRESISTA AL SERVICIO DE CHAPARRAL Y DEL SUR DEL TOLIMA
Eutiquio Leal gana premio departamental de literatura
Año 1 No. 11 de Julio 31 de 1979
Directores:
MARTHA RAMOS R. y GUSTAVO HERNANDEZ R.
Es para nosotros placentero y honroso dar a conocer a ustedes esta noticia; placentero por el hecho de contarnos entre los amigos y admiradores del maestro Eutiquio y su obra, además por contarlo a él como nuestro constante colaborador que con ágil y sincera pluma enaltece nuestras páginas. Honroso por lo que es y significa su aporte al mundo de las letras, aporte que lo coloca al lado de los primerísimos escritores nacionales y que hace que los tolimenses nos sintamos orgullosos de tener un paisano como él.
Eutiqio Leal, es ante todo un tolimense íntegro e integrado a su región, y no podía ser de otra manera ya que nació en Chaparral y, allí aprendió a querer a su pueblito como él cariñosamente lo llama; el maestro Eutiquio, es poseedor se una presentable hoja de vida que le acredita como poseedor se una basta cultura y de una apreciable experiencia en universidades entre las que podemos recordar: profesor de literatura hispanoamericana de la Universidad de Cartagena; de literatura latinoamericana en la Universidad Santiago de Cali, igualmente que de literaturas españolas y precolombinas; de la misma manera ha sido profesor de lenguaje y métodos de investigación, director de extensión cultural de la universidad del Tolima, fundador de les talleres literarios de la universidad Santiago de Cali, Universidad del Tolima y Universidad Nacional, también ha incursionado come profesor en la Universidad pedagógica Nacional y ha sido jefe del departamento de filología e idiomas en la facultad de Ciencias de la educación, de la Universidad Libre.
Leal vivió en Chaparral durante su infancia y se ligó apasionadamente con la naturaleza. Aprendió a contemplar el paisaje y en contacto directo con él educó sus facultades artísticas en un ambiente temático regional, así el muchacho tenaz y aventurero capaz de cualquier cosa, se fue haciendo poeta sensitivo, hombre sentimental, y emotivo, que le lleva a plasmar su primer poemario MITIN DE ALBORADA en 1962; del poema pasa al cuento y en 1963 se produce AGUA DE FUEGO, siguiendo otro género de la literatura se adentra en la novela y en 1964 publica DESPUÉS DE LA NOCHE, Su producción literaria es Inagotable y en 1969 se conoce CAMBIO DE LUNA (cuentos) y VIETNAM: RUTA DE LIBERTAD (ensayos) en 1973.
Sus más recientes producciones son: BOMBA DE TIEMPO (cuentos) 1.974 Ibagué, RONDA DE HADAS (poemario) 1978 y EL OIDO EN LA TIERRA (novela) próxima a aparecer (1979) y que le valió el premio tolimense de literatura como un reconocimiento al conjunto de toda su obra.
Hablar de su obra y emitir un juicio sobre ella, es algo que no está dentro de nuestros alcances, pero desde nuestra profana apreciación podemos decir con sinceridad, aprecio y admiración que en todas sus páginas resplandece con luz propia en maravillante conjugación de inteligencia y de franqueza, los atributos del auténtico escritor publico; un sentido humano de la vida, y una gran captación de las inquietudes del momento que constituyen la historia que se narrara en el porvenir.
No es el primer premio con que es galardonado, de manera rápida, vamos a mencionarlos otros como: el primer premio, en el Concurso Nacional de Cuento de 1961; el primer premio en el Concurso de Novela Bolívar en 1963; los primero y segundo premios en el Concurso Nacional de Cuento de 1965; el segundo premio en el Concurso Nacional de Novela ESSO en 1964; primero y segundo premios en el Concurso Nacional de Cuento de 1968, segundo premio en el Concurso Latinoamericano de Novela "Monteávila-Caracas" en 1972 y segundo premio en el Concurso Latinoamericano de Cuento "Provincia Caracas" en 1975.
En 1979, ha sido galardonado con el Premio Tolimense de Literatura que consiste en: un pergamino, la edición de "El Oído en la Tierra" y $50.000,00. El jurado estuvo constituido por: el gran critico e investigador de la literatura colombiana: Isaías Peña Gutiérrez; y los magníficos narradores Benhur Sánchez Suárez y jorge Eliécer Pardo.
Este es pues Eutiquio Leal, un hombre a quien sus discípulos llaman maestro y que siempre se muestra original, estimulante, independiente y lleno de iniciativas. La Secretaría de Educación del Tolima, prepara para muy pronto dos actos culturales en su homenaje, uno en Ibagué y otro en Chaparral, en donde sus amigos estarán presentes rindiéndole tributo de aprecio y admiración.
---
PERIODICO CULTURAL, CIVICO, PATRIOTICO Y PROGRESISTA AL SERVICIO DE CHAPARRAL Y DEL SUR DEL TOLIMA
Eutiquio Leal gana premio departamental de literatura
Año 1 No. 11 de Julio 31 de 1979
Directores:
MARTHA RAMOS R. y GUSTAVO HERNANDEZ R.
Es para nosotros placentero y honroso dar a conocer a ustedes esta noticia; placentero por el hecho de contarnos entre los amigos y admiradores del maestro Eutiquio y su obra, además por contarlo a él como nuestro constante colaborador que con ágil y sincera pluma enaltece nuestras páginas. Honroso por lo que es y significa su aporte al mundo de las letras, aporte que lo coloca al lado de los primerísimos escritores nacionales y que hace que los tolimenses nos sintamos orgullosos de tener un paisano como él.
Eutiqio Leal, es ante todo un tolimense íntegro e integrado a su región, y no podía ser de otra manera ya que nació en Chaparral y, allí aprendió a querer a su pueblito como él cariñosamente lo llama; el maestro Eutiquio, es poseedor se una presentable hoja de vida que le acredita como poseedor se una basta cultura y de una apreciable experiencia en universidades entre las que podemos recordar: profesor de literatura hispanoamericana de la Universidad de Cartagena; de literatura latinoamericana en la Universidad Santiago de Cali, igualmente que de literaturas españolas y precolombinas; de la misma manera ha sido profesor de lenguaje y métodos de investigación, director de extensión cultural de la universidad del Tolima, fundador de les talleres literarios de la universidad Santiago de Cali, Universidad del Tolima y Universidad Nacional, también ha incursionado come profesor en la Universidad pedagógica Nacional y ha sido jefe del departamento de filología e idiomas en la facultad de Ciencias de la educación, de la Universidad Libre.
Leal vivió en Chaparral durante su infancia y se ligó apasionadamente con la naturaleza. Aprendió a contemplar el paisaje y en contacto directo con él educó sus facultades artísticas en un ambiente temático regional, así el muchacho tenaz y aventurero capaz de cualquier cosa, se fue haciendo poeta sensitivo, hombre sentimental, y emotivo, que le lleva a plasmar su primer poemario MITIN DE ALBORADA en 1962; del poema pasa al cuento y en 1963 se produce AGUA DE FUEGO, siguiendo otro género de la literatura se adentra en la novela y en 1964 publica DESPUÉS DE LA NOCHE, Su producción literaria es Inagotable y en 1969 se conoce CAMBIO DE LUNA (cuentos) y VIETNAM: RUTA DE LIBERTAD (ensayos) en 1973.
Sus más recientes producciones son: BOMBA DE TIEMPO (cuentos) 1.974 Ibagué, RONDA DE HADAS (poemario) 1978 y EL OIDO EN LA TIERRA (novela) próxima a aparecer (1979) y que le valió el premio tolimense de literatura como un reconocimiento al conjunto de toda su obra.
Hablar de su obra y emitir un juicio sobre ella, es algo que no está dentro de nuestros alcances, pero desde nuestra profana apreciación podemos decir con sinceridad, aprecio y admiración que en todas sus páginas resplandece con luz propia en maravillante conjugación de inteligencia y de franqueza, los atributos del auténtico escritor publico; un sentido humano de la vida, y una gran captación de las inquietudes del momento que constituyen la historia que se narrara en el porvenir.
No es el primer premio con que es galardonado, de manera rápida, vamos a mencionarlos otros como: el primer premio, en el Concurso Nacional de Cuento de 1961; el primer premio en el Concurso de Novela Bolívar en 1963; los primero y segundo premios en el Concurso Nacional de Cuento de 1965; el segundo premio en el Concurso Nacional de Novela ESSO en 1964; primero y segundo premios en el Concurso Nacional de Cuento de 1968, segundo premio en el Concurso Latinoamericano de Novela "Monteávila-Caracas" en 1972 y segundo premio en el Concurso Latinoamericano de Cuento "Provincia Caracas" en 1975.
En 1979, ha sido galardonado con el Premio Tolimense de Literatura que consiste en: un pergamino, la edición de "El Oído en la Tierra" y $50.000,00. El jurado estuvo constituido por: el gran critico e investigador de la literatura colombiana: Isaías Peña Gutiérrez; y los magníficos narradores Benhur Sánchez Suárez y jorge Eliécer Pardo.
Este es pues Eutiquio Leal, un hombre a quien sus discípulos llaman maestro y que siempre se muestra original, estimulante, independiente y lleno de iniciativas. La Secretaría de Educación del Tolima, prepara para muy pronto dos actos culturales en su homenaje, uno en Ibagué y otro en Chaparral, en donde sus amigos estarán presentes rindiéndole tributo de aprecio y admiración.
---
sábado, julio 29, 2006
UNA UTOPIA CULTURAL
Ponencia presentadaante el Primer
Foro Nacional de Filosofía,
el día 3 de diciembre de 1989,
en la ciudad de Ibagué (Tolima)
Por: Eutiquio Leal
Para una conceptualización (mejor que para una definición) de lo que solemos entender por cultura en general, sería conveniente tomar en consideración varios elementos, ciertos principios:
I
Nos permitimos sugerir algunos de ellos: por razones obvias, muy esquemáticamente:
- La existencia del hombre, como individuo y como ser social.
- La sociedad humana, razón de ser del hombre, como el medio y la manera de vivir, de actuar, de soñar, de nacer y morir el individuo y su comunidad, sea ésta familiar, nacional, continental o mundial.
- El trabajo, como la actividad que, al mismo tiempo con el lenguaje articulado y el pensamiento, formó al hombre dicho tal, y sin el cual no tendríamos lo que estamos llamando cultura. Lógicamente que sin trabajo no habría ni hecho cultural ni valor cultural, ni cultura, puesto que el es el autor, el productor primo y único, el elemento esencial que dinamiza la cultura, su desarrollo histórico universal.
De consiguiente, habría de tenerse al día otros elementos, factores y fenómenos debidos a los tres principios anteriores, los cuales determinan la propia naturaleza, el propio carácter de la cultura. Ejemplo todo lo que las clases dirigentes han puesto a su servicio:
-Las formaciones socioeconómicas por las cuales ha tenido que pasar, padecer o disfrutar la sociedad hoy llamada colombiana y también sociedades de otras áreas continentales y universales.
-Los medios de producción, las herramientas, los implementos de trabajo, de uso personal y de uso social, etc.
-Los objetos elaborados, desde el fogón hasta la estufa eléctrica y el vestido, la computadora, los elementos de guerra y de deporte, etc.
-Las costumbres, los hábitos, las ceremonias, los rituales, las instituciones, la historia, el mito, el tabú, la moral, etc.
-Las organizaciones familiares, sociales, gremiales, políticas, deportivas, las protestas colectivas y todas las formas de lucha, etc.
- El arte, la literatura, las artesanías, el folclor, la copla y el refrán, las adivinanzas, los chistes, etc.
-Los sistemas educativos en todos sus planos o niveles, y la educación misma, la ciencia, los conocimientos, las técnicas, la ideología, la religión, la política, la conducta colectiva, la tradición, etc.
-El lenguaje, los medios de comunicación social, sus formas orales y /o escritas, la prensa, la radio, la televisión, el graffitti, etc.
-Los emblemas y los signos convencionales, los códigos comunicativos, los símbolos, la seña articulada, y la no articulada que genera el hombre, etc.
En síntesis, incluimos en el contexto de la cultura todo cuanto el hombre individual o colectivamente elabora, organiza, maneja, padece, disfruta, y transforma en su propio beneficio personal o social, sus necesidades, ambiciones, deseos, aspiraciones, sueños, pasiones, entidades estatales; la familia y la sociedad, la vida privada y la vida comunitaria, sus briegas por la libertad, por la igualdad, por la fraternidad humana, por la paz y la democracia, o por la tiranía y el despotismo; todo lo que idea o crea por su vida mejor y su devenir histórico.
Si lo anterior es aceptado, entonces la cultura viene a ser una estructura significante, un conjunto organizado y simbólico coherente de lo que es la sociedad humana y todo cuanto ella (mediante el trabajo) construye, inventa, se apropia, goza, domina, piensa y fábula, conforma y modifica diariamente y se encamina a la realización de sus aspiraciones, sean ellas pragmáticas o imaginarias y sentimentales, enajenadas por el sistema político.
II
Lo anterior ha querido expresar, un poco de ligero, que la cultura es el hombre y el hombre es la cultura en tanto que la edifica y le imprime su propia imagen, su propio ser contradictorio.
Pero, además, nos tomamos la libertad de proponer dos denominaciones, dentro del concepto totalizador en cuanto al contexto de la cultura, aunque no fuese sino por motivos de especificación metodológica. Así:
- Un corpus de cultura artística, y
- Un corpus de cultura no artística.
Desde luego, como dos niveles del mismo edificio o como dos tintes de la misma bandera bicolor. O Niveles y colores dependientes e inseparables el uno del otro puesto que son los dos elementos constitutivos de este sistema activo que es la cultura en general, integrada por todos los matices sociales factibles, extremadamente complejos.
Aquí tenemos bien entendido que en cualquier producto, sea artístico o no artístico, han intervenido tanto la mano como el cerebro humano. Sólo que en las obras y los valores artísticos ha primado el trabajo mental o intelectual, mientras que en las obras y los valores no artísticos ha primado el trabajo manual, muscular. Pensamos, pues, que tal primacía o prioridad es la que podemos utilizar para nombrar artístico o no artístico a cada uno de los Corpus consolidados que hemos propuesto en nuestra anterior taxonomía.
A propósito, estarnos acostumbrados a considerar como cultura (o como cultural) aquellas personalidades y/o aquellos productos exclusivamente de la "inteligencia": osea, los intelectuales, los artistas y sus obras maestras. Por esta unilateral concepción, la cultura se nos reduce a los escritores y sus libros, los pintores y sus cuadros, los músicos y sus sinfonías, los escultores y sus estatuas, el ballet y sus danzarines, el cantante y sus canciones, el político y su política, etc. Desde luego que la novela, el cuento, el poema, son obras y valores culturales. Por supuesto que un concierto, una pieza teatral, una obra pictórica, así como el mimo, el cine, las canciones, son igualmente obras y valores culturales. Pero todos ellos juntos no alcanzan a constituir y representar a todo el sistema referencial y simbólico de la cultura ni a todos los valores culturales de la comunidad. Es cierto que cualitativamente son una parte importantísima de la cultura y de los valores universales. Mas no son toda la cultura ni todos sus valores: Pero ni siquiera cuantitativamente (y esto también cuenta) abarcan el mayor peso del contexto global de la cultura, aunque desde el punto de vista de la estética clásica evidentemente sean de extraordinaria importancia y significación. Digámoslo osadamente: limitarse a las personalidades intelectuales y a las obras hasta ahora mencionadas puede degenerar en una postura clasista, elitista, ideológicamente regresiva y anticientífica. Por eso no podemos desechar los aportes de la historia, la antropología, la sociología, la lingüística, la economía política, por lo menos como fuentes indispensables de una teoría científica de la cultura.
III
A la luz del postulado que implica el concepto de "cultura plural" en el marco de "regiones culturales", según este alto foro tenemos que afirmar algo reconocido, así sólo sea en el plano de las formulaciones ya establecidas.
Es evidente que nuestra patria es un arco-iris cultural, más que una "colcha de retazos" como también se le ha calificado. El ser nuestra cultura un arco-iris, significa que estamos constituidos por varias y diversas formas y contenidos, procedentes, por un lado, de nuestra raíz indígena y de conquistadores, colonizadores e inmigrantes llegados de diversas latitudes e incorporados simbióticamente a nuestra nacionalidad, a nuestra historia, a nuestra cultura. Por todo ello, hablamos de formación triétnica, por lo menos con ingredientes nativos indígenas, europeos y africanos. Es natural que nuestra cultura actual se haya conformado, así mismo, dentro de y por aquella constitución triétnica, tricontinental cuando menos. Sólo que tal injerto a estas horas ya se ha amalgamado y fundido, de tal modo que nuestro denominador común al respecto sería la integración definitiva; con la adición de la última penetración de todo orden, la neo-colonización cultural por parte especialmente del imperio del Norte. Para bien o para mal, este fenómeno también está siendo incorporado lentamente al contexto de nuestra cultura, y acaso ya haya impreso algunas huellas imborrables.
Por otro lado, es palpable que nuestro territorio cultural consta de varias y diversas zonas con sus diferencias más o menos bien definidas, según la historia nacional, según los asentamientos étnicos, según el influjo de los colonizadores de turno, según la tradición precolombina, etc. Estos hechos se manifiestan ostensiblemente en variantes del habla y del tono, en la pigmentación de la piel, en los trajes típicos, en la música y los bailes, en los deportes preferidos, en la alimentación, en el carácter y la sicología, en la beligerancia política, etcétera, etc. De modo que apenas es lógico entender nuestra cultura colombiana como una amalgama, como una combinación, como un todo compuesto por diversidades y distinciones articuladas en una sola unidad de contrarios en conflicto.
Por tanto, el tratamiento de nuestra cultura, y nuestro comportamiento frente a ella, no pueden ser monolíticos ni unidireccionales, sino más bien polivalentes, específicos para cada una de las formaciones culturales regionales, sectoriales, particulares, dentro de lo más general y global de nuestra cultura total, en desarrollo dialéctico.
IV
Volviendo al principio: ¿Por qué no intentar que cada evento de los que llamamos culturales conste simultáneamente de obras artísticas y de obras no artísticas, de valores artísticos y de valores no artísticos, Por ejemplo: presentar exposiciones o conciertos o museos (y todo otro evento cultural) donde convivan en condiciones iguales el traje de la modista de barrios, obras del carpintero empírico y de la ceramista aficionada, del artesano campesino, del pintor de brocha gorda, de los cesteros analfabetos, pilones, banquetas de todo tipo y uso; presentarlos, decimos, al lado y en la misma posición, con el mismo valor de las clásicas obras de los artistas y los intelectuales más famosos y geniales, por supuesto al lado de piezas y valores procolombinos.
Con esta nueva práctica cultural ¿Cómo se sentirían las gentes del común, los trabajadores manuales de la ciudad y del campo?
Y cómo reaccionarían de emocionados los verdaderos intelectuales y artistas, que en su inmensa mayoría forman parte de la nación laboriosa?
Habría que verlo. Proponemos que lo ensayemos todos.
V
Con este proyecto buscamos que los trabajadores de la ciudad y del campo se sientan de veras productores de la cultura, no solamente beneficiarios esporádicos de una parte de ella. Y esto, en las escasísimas ocasiones que el Estado o los intelectuales se dignan descender a "culturizar" al pueblo, a veces por un paternalismo vergonzante. Tratamos de que ojalá todo el pueblo sienta plenamente que él es sujeto de la cultura (como en verdad lo es) y no únicamente objeto de ella. Acaso así podríamos desatar las más auténticas "fuerzas viva" del país laboral. Quizás entonces lográramos dar un paso más hacia adelante en la integración de nuestra cultura, en la esencia de nuestra identidad cultural, en el hallazgo de nuestro propio destino histórico, en la conquista de un mundo feliz, próximo a la utopía del hombre futuro: excento de explotación y de opresión, horro de miseria, de frustraciones, de guerras... en un ámbito de completa libertad, de paz y fraternidad plenas, rescatando la cultura que selectivamente se han apropiado el Establecimiento y los sectores dirigentes que lo sustentan y prolongan.
Para el cumplimiento de lo anterior sería indispensable que, así como todos somos productores de la cultura, igualmente todos podamos disfrutarla; que todo o el pueblo consiga tener acceso también a la cultura artística, estando capacitado para entenderla y para gozarla plenamente.
-------------
Tomado de La revista "Gato Encerrado" No. 11 - Abril - Mayo - 1990 - pp.30
REVISTA LATINOAMERICANA DE LITERATURA Y ARTE
Dirección: Eutiquio Leal, Fernando Soto Aparicio, Jaime Chavarro Díaz
-----------
el día 3 de diciembre de 1989,
en la ciudad de Ibagué (Tolima)
Por: Eutiquio Leal
Para una conceptualización (mejor que para una definición) de lo que solemos entender por cultura en general, sería conveniente tomar en consideración varios elementos, ciertos principios:
I
Nos permitimos sugerir algunos de ellos: por razones obvias, muy esquemáticamente:
- La existencia del hombre, como individuo y como ser social.
- La sociedad humana, razón de ser del hombre, como el medio y la manera de vivir, de actuar, de soñar, de nacer y morir el individuo y su comunidad, sea ésta familiar, nacional, continental o mundial.
- El trabajo, como la actividad que, al mismo tiempo con el lenguaje articulado y el pensamiento, formó al hombre dicho tal, y sin el cual no tendríamos lo que estamos llamando cultura. Lógicamente que sin trabajo no habría ni hecho cultural ni valor cultural, ni cultura, puesto que el es el autor, el productor primo y único, el elemento esencial que dinamiza la cultura, su desarrollo histórico universal.
De consiguiente, habría de tenerse al día otros elementos, factores y fenómenos debidos a los tres principios anteriores, los cuales determinan la propia naturaleza, el propio carácter de la cultura. Ejemplo todo lo que las clases dirigentes han puesto a su servicio:
-Las formaciones socioeconómicas por las cuales ha tenido que pasar, padecer o disfrutar la sociedad hoy llamada colombiana y también sociedades de otras áreas continentales y universales.
-Los medios de producción, las herramientas, los implementos de trabajo, de uso personal y de uso social, etc.
-Los objetos elaborados, desde el fogón hasta la estufa eléctrica y el vestido, la computadora, los elementos de guerra y de deporte, etc.
-Las costumbres, los hábitos, las ceremonias, los rituales, las instituciones, la historia, el mito, el tabú, la moral, etc.
-Las organizaciones familiares, sociales, gremiales, políticas, deportivas, las protestas colectivas y todas las formas de lucha, etc.
- El arte, la literatura, las artesanías, el folclor, la copla y el refrán, las adivinanzas, los chistes, etc.
-Los sistemas educativos en todos sus planos o niveles, y la educación misma, la ciencia, los conocimientos, las técnicas, la ideología, la religión, la política, la conducta colectiva, la tradición, etc.
-El lenguaje, los medios de comunicación social, sus formas orales y /o escritas, la prensa, la radio, la televisión, el graffitti, etc.
-Los emblemas y los signos convencionales, los códigos comunicativos, los símbolos, la seña articulada, y la no articulada que genera el hombre, etc.
En síntesis, incluimos en el contexto de la cultura todo cuanto el hombre individual o colectivamente elabora, organiza, maneja, padece, disfruta, y transforma en su propio beneficio personal o social, sus necesidades, ambiciones, deseos, aspiraciones, sueños, pasiones, entidades estatales; la familia y la sociedad, la vida privada y la vida comunitaria, sus briegas por la libertad, por la igualdad, por la fraternidad humana, por la paz y la democracia, o por la tiranía y el despotismo; todo lo que idea o crea por su vida mejor y su devenir histórico.
Si lo anterior es aceptado, entonces la cultura viene a ser una estructura significante, un conjunto organizado y simbólico coherente de lo que es la sociedad humana y todo cuanto ella (mediante el trabajo) construye, inventa, se apropia, goza, domina, piensa y fábula, conforma y modifica diariamente y se encamina a la realización de sus aspiraciones, sean ellas pragmáticas o imaginarias y sentimentales, enajenadas por el sistema político.
II
Lo anterior ha querido expresar, un poco de ligero, que la cultura es el hombre y el hombre es la cultura en tanto que la edifica y le imprime su propia imagen, su propio ser contradictorio.
Pero, además, nos tomamos la libertad de proponer dos denominaciones, dentro del concepto totalizador en cuanto al contexto de la cultura, aunque no fuese sino por motivos de especificación metodológica. Así:
- Un corpus de cultura artística, y
- Un corpus de cultura no artística.
Desde luego, como dos niveles del mismo edificio o como dos tintes de la misma bandera bicolor. O Niveles y colores dependientes e inseparables el uno del otro puesto que son los dos elementos constitutivos de este sistema activo que es la cultura en general, integrada por todos los matices sociales factibles, extremadamente complejos.
Aquí tenemos bien entendido que en cualquier producto, sea artístico o no artístico, han intervenido tanto la mano como el cerebro humano. Sólo que en las obras y los valores artísticos ha primado el trabajo mental o intelectual, mientras que en las obras y los valores no artísticos ha primado el trabajo manual, muscular. Pensamos, pues, que tal primacía o prioridad es la que podemos utilizar para nombrar artístico o no artístico a cada uno de los Corpus consolidados que hemos propuesto en nuestra anterior taxonomía.
A propósito, estarnos acostumbrados a considerar como cultura (o como cultural) aquellas personalidades y/o aquellos productos exclusivamente de la "inteligencia": osea, los intelectuales, los artistas y sus obras maestras. Por esta unilateral concepción, la cultura se nos reduce a los escritores y sus libros, los pintores y sus cuadros, los músicos y sus sinfonías, los escultores y sus estatuas, el ballet y sus danzarines, el cantante y sus canciones, el político y su política, etc. Desde luego que la novela, el cuento, el poema, son obras y valores culturales. Por supuesto que un concierto, una pieza teatral, una obra pictórica, así como el mimo, el cine, las canciones, son igualmente obras y valores culturales. Pero todos ellos juntos no alcanzan a constituir y representar a todo el sistema referencial y simbólico de la cultura ni a todos los valores culturales de la comunidad. Es cierto que cualitativamente son una parte importantísima de la cultura y de los valores universales. Mas no son toda la cultura ni todos sus valores: Pero ni siquiera cuantitativamente (y esto también cuenta) abarcan el mayor peso del contexto global de la cultura, aunque desde el punto de vista de la estética clásica evidentemente sean de extraordinaria importancia y significación. Digámoslo osadamente: limitarse a las personalidades intelectuales y a las obras hasta ahora mencionadas puede degenerar en una postura clasista, elitista, ideológicamente regresiva y anticientífica. Por eso no podemos desechar los aportes de la historia, la antropología, la sociología, la lingüística, la economía política, por lo menos como fuentes indispensables de una teoría científica de la cultura.III
A la luz del postulado que implica el concepto de "cultura plural" en el marco de "regiones culturales", según este alto foro tenemos que afirmar algo reconocido, así sólo sea en el plano de las formulaciones ya establecidas.
Es evidente que nuestra patria es un arco-iris cultural, más que una "colcha de retazos" como también se le ha calificado. El ser nuestra cultura un arco-iris, significa que estamos constituidos por varias y diversas formas y contenidos, procedentes, por un lado, de nuestra raíz indígena y de conquistadores, colonizadores e inmigrantes llegados de diversas latitudes e incorporados simbióticamente a nuestra nacionalidad, a nuestra historia, a nuestra cultura. Por todo ello, hablamos de formación triétnica, por lo menos con ingredientes nativos indígenas, europeos y africanos. Es natural que nuestra cultura actual se haya conformado, así mismo, dentro de y por aquella constitución triétnica, tricontinental cuando menos. Sólo que tal injerto a estas horas ya se ha amalgamado y fundido, de tal modo que nuestro denominador común al respecto sería la integración definitiva; con la adición de la última penetración de todo orden, la neo-colonización cultural por parte especialmente del imperio del Norte. Para bien o para mal, este fenómeno también está siendo incorporado lentamente al contexto de nuestra cultura, y acaso ya haya impreso algunas huellas imborrables.
Por otro lado, es palpable que nuestro territorio cultural consta de varias y diversas zonas con sus diferencias más o menos bien definidas, según la historia nacional, según los asentamientos étnicos, según el influjo de los colonizadores de turno, según la tradición precolombina, etc. Estos hechos se manifiestan ostensiblemente en variantes del habla y del tono, en la pigmentación de la piel, en los trajes típicos, en la música y los bailes, en los deportes preferidos, en la alimentación, en el carácter y la sicología, en la beligerancia política, etcétera, etc. De modo que apenas es lógico entender nuestra cultura colombiana como una amalgama, como una combinación, como un todo compuesto por diversidades y distinciones articuladas en una sola unidad de contrarios en conflicto.
Por tanto, el tratamiento de nuestra cultura, y nuestro comportamiento frente a ella, no pueden ser monolíticos ni unidireccionales, sino más bien polivalentes, específicos para cada una de las formaciones culturales regionales, sectoriales, particulares, dentro de lo más general y global de nuestra cultura total, en desarrollo dialéctico.
IV
Volviendo al principio: ¿Por qué no intentar que cada evento de los que llamamos culturales conste simultáneamente de obras artísticas y de obras no artísticas, de valores artísticos y de valores no artísticos, Por ejemplo: presentar exposiciones o conciertos o museos (y todo otro evento cultural) donde convivan en condiciones iguales el traje de la modista de barrios, obras del carpintero empírico y de la ceramista aficionada, del artesano campesino, del pintor de brocha gorda, de los cesteros analfabetos, pilones, banquetas de todo tipo y uso; presentarlos, decimos, al lado y en la misma posición, con el mismo valor de las clásicas obras de los artistas y los intelectuales más famosos y geniales, por supuesto al lado de piezas y valores procolombinos.
Con esta nueva práctica cultural ¿Cómo se sentirían las gentes del común, los trabajadores manuales de la ciudad y del campo?
Y cómo reaccionarían de emocionados los verdaderos intelectuales y artistas, que en su inmensa mayoría forman parte de la nación laboriosa?
Habría que verlo. Proponemos que lo ensayemos todos.
V
Con este proyecto buscamos que los trabajadores de la ciudad y del campo se sientan de veras productores de la cultura, no solamente beneficiarios esporádicos de una parte de ella. Y esto, en las escasísimas ocasiones que el Estado o los intelectuales se dignan descender a "culturizar" al pueblo, a veces por un paternalismo vergonzante. Tratamos de que ojalá todo el pueblo sienta plenamente que él es sujeto de la cultura (como en verdad lo es) y no únicamente objeto de ella. Acaso así podríamos desatar las más auténticas "fuerzas viva" del país laboral. Quizás entonces lográramos dar un paso más hacia adelante en la integración de nuestra cultura, en la esencia de nuestra identidad cultural, en el hallazgo de nuestro propio destino histórico, en la conquista de un mundo feliz, próximo a la utopía del hombre futuro: excento de explotación y de opresión, horro de miseria, de frustraciones, de guerras... en un ámbito de completa libertad, de paz y fraternidad plenas, rescatando la cultura que selectivamente se han apropiado el Establecimiento y los sectores dirigentes que lo sustentan y prolongan.
Para el cumplimiento de lo anterior sería indispensable que, así como todos somos productores de la cultura, igualmente todos podamos disfrutarla; que todo o el pueblo consiga tener acceso también a la cultura artística, estando capacitado para entenderla y para gozarla plenamente.
-------------
Tomado de La revista "Gato Encerrado" No. 11 - Abril - Mayo - 1990 - pp.30
REVISTA LATINOAMERICANA DE LITERATURA Y ARTE
Dirección: Eutiquio Leal, Fernando Soto Aparicio, Jaime Chavarro Díaz
-----------
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Teatro A
www.casadelteatro.org.co/
Teatro B
www.casadelteatro.org.co/
Foto
Hipólito Rivera, Jorge Eliécer Pardo, EUTIQUIO LEAL, Dario Ortíz Vidales y Carlos Orlando Pardo











